El cuarteto de ellos

Viernes 31 de enero, día de mucho calor bajo el sol y a la sombra también. En dicho marco, la banda uruguaya El Cuarteto de Nos se presentaba en Groove, reducto de Palermo allí donde hace varios años estaba una bailanta (por suerte el dueño nunca afirmó “Le ganamos un lugar a la cumbia”, lo que daría lugar a un incómodo deja vu).

Luego de una espera un poco larga, arrancaron a las 21 con “El hijo de Hernández” y el público estaba alucinadísimo, cantando tan alto que hasta por momentos se escuchaba más alto que las voces de los músicos.

El recital, de hora y media clavada, se centró básicamente en los últimos tres discos, “Raro”, “Bipolar” y “Porfiado”, los cuales conforman, según la banda, una trilogía. Así fueron pasando diferentes temas y climas, como “Ya no sé qué hacer conmigo”“Así soy yo”“Cuando sea grande” y “Bipolar”. Hubo incluso un momento cuasi tranquilo, donde el agite se calmó un poco (ojo, un poco dije), con los temas “Todos pasan por mi rancho”“Mi lista negra”.

Cerca del cierre, “Miguel gritar” y, a continuación, “Verano del 92″ cerraron la parte “oficial” de  la lista.
Dos minutos y vuelta a salir a los bises, con “Buen día, Benito” y el hit “Yendo a la casa de Damián”, el que los llevó a la masividad luego de dos décadas de carrera.

Luego, salida de la banda, y el público que pide una más. Y el cierre fue con esa canción de amor a uno mismo que es “Me amo” y la promesa de que para mayo, se viene un show en el Teatro Gran Rex.

 

He aquí para todos, la lista de temas:

 

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Llegó el Cafe Tacuba

Porque Rubén Albarrán se la pasa sonriendo cuando escuchan los cantitos del público presente. Porque cuando dicen alguna frase que puede pecar de demagogia, en ellos te la creés un poquito más. Porque es fácilmente deducible que aún con 25 años de carrera, ellos la pasan muy bien arriba del escenario. Porque los he visto en lugares y situaciones diferentes (teatros, festivales, estadios, recintos recitaleros) y en cada uno de ellos parecieran ser la banda idónea para el sitio. O, porque sencillamente, hacía mucho tiempo que no veía a esta banda, una de las mejores del rock latino, tocando en vivo.

Sí, señores. Cafe Tacuba se presentó el 29 de octubre en La Trastienda, tocando durante dos horas y cuarto para 800 personas que no pararon de cantar, saltar y aplaudir durante los aproximadamente 30 temas  que tocaron.

Luego de arrancar con Pájaros El baile y el salón (un tema nuevo y un clásico), le metieron enseguida dos hitazos, así de entrada, como Cómo te extraño (gran versión de un tema de Leo Dan) e Ingrata.

Así, se dan el lujo durante el concierto de hacer de todo. Tocar parte de El objeto antes llamado disco, que era justamente el material que estaban presentando, recorrer su vasta discografía, y hasta tocar el riff de Walk on the wild side, homenajeando a Lou Reed.

Y así, van tocando un tema tras otro, enganchándolos incluso como con Seguir siendoTengo todo (enganchadas al igual que en el disco Sino) y La 2, instrumental que fue coreado por todos los presentes.

Mientras se acerca el cierre, viene la infaltable coreo de Déjate caer, el slang del DF en Chilanga banda y para coronar, Volcán, del último disco.

Salen a arrancar los bises, aun resta bastante. Casi que más que bises es como una segunda parte del show. Luego de EresAprovéchate (dos temas con el tecladista Meme al frente) llega Esa noche  y luego de ese manto de tranquilidad, el pogo se enciende con El fin de la infancia.

Suben chicas del público a bailar en La chica banda, viene María (o va), viajamos en El metro, nos tomamos algo en el Bar Tacuba y, para el cierre, una puñalada con El puñal y el corazón.

La verdad, se los extrañaba.

 

Live is life

Si bien mientras uno se va poniendo viejo más grande disminuye la cantidad de recitales a los que suele ir, dejando un poco de lado esa faceta de “recitalero compulsivo” que alguna vez supo acuñar, me dí alguno que otro gustillo el año pasado.

Ya en febrero fuimos con Mi Esposa a ver a Within Temptation, la banda de metal gótico que se presentó en un colmadísimo El Teatro de Flores. Temas nuevos y viejos, en un show que valió la pena, con una más que interesante puesta en escena con pantallas que pasaban imágenes en todos los temas del show.
De muestra, el tema “Faster”, uno de los más rockeritos del show…

En marzo, tocó Roger Waters en Argentina. Gran show que acá se ha cubierto minuciosamente. Aviones que caen, paredes que se derrumban, sonido viniendo desde todas partes, etc…

El FestiPez también fue cubierto aquí, donde vimos al ahora reformulado power trío liderado por Ariel Minimal en uno de sus últimos shows con Pepo Limares en los teclados, junto a Fútbol y otras bandas.

Otro momento recitalero para el recuerdo fue el festival que contó con la presencia de Foo Fighters en River. En ese festival habían pasado varias bandas como Utopians, No Lo Soporto, Joan Jett y TV On The Radio. Estaba tocando Artic Monkeys cuando se largó un tormentón que hizo que muchos que estábamos en la popular buscáramos refugio en los pasillos del Monumental. Más tarde, cuando la banda de Dave Grohl estaba por salir, empezó a bajar la tormenta (la misma que hizo enormes daños en el conurbano). A los 10 minutos, paró la lluvia. “Dave Grohl es más groso que Storm, de los X-Men”, tweteé en aquella ocasión.
Y el show fue glorioso, con una lista de temas larguísima en la que no faltó casi nada, Grohl tocando la bata, el cover de In the flesh? de Pink Floyd, mosh pits a full en el campo y mucho más.

Y finalmente, en octubre tuvimos a Garbage, otra banda que estaba esperando desde hacía 17 añitos, tocando en un festival. Un show que originalmente iba a ser de una hora, terminó durando 45 minutos más de lo esperado con temas nuevos y los clásicos de siempre, más ese cierre mágico con “You look so fine”. Antes, Utopians, Macabees, Richard Coleman, Gossip y Best Coast.

Rendezvous en el estadio al final de la calle

¿Y qué te parece si te cuento que el sábado pasado fuimos con Mi Esposa a ver a Sir Elton John, que se presentó en la cancha de Vélez?

¿Y que tuvimos la suerte de estar bien adelante del campo “popular”, a metros del vallado que separaba dicho sector del Campo VIP?

Y eso no es nada, el señor salió con un traje de lentejuelas y unos anteojos oscuros de lentes azulados que prácticamente no se los quitó en toda la noche.

Como si fuera poco, lo acompañó un grupo de sesionistas que la tenía más que clara, incluyendo el batero de sus primeros tiempos y un guitarrista de largos cabellos canosos que tocaba las seis cuerdas con gran ductilidad. Sin olvidarnos de las cuatro coristas de amplias voces, que incluye una ex integrante de Sly And The Family Stone.

Y que, aprovechando que es una gira que apunta a ser un show de Grandes Éxitos, el recital abarco, por lo tanto, temas de todas sus épocas. Desde su más reciente producción discográfica, hasta temas bien setentosos, como “Bennie and the jets”.

Además, estuvieron “Candle in the wind” (versión Marilyn Monroe), “Yellow brick road”, “I guess that’s why they call it the blues” y otros tantos temas, durante las dos horas que duró el concierto. Sin olvidarnos de “Don’t let the sun go down on me”, clásico que hace unos años volvieron a grabar a dúo con George Michael.

Lindo recital, con tranquila onda y buenas canciones.

Garbage en el Pepsi Music

Es lindo poder ver en vivo a una de las bandas favoritas de uno. Especialmente cuando uno las está esperando desde hace 17 años.
Y más aún cuando se dan todas las casualidades para que el cierre sea magnífico, como la cancelación del show de Kasabian.

El recital empezó con el escenario semi a oscuras, mientras unos sonidos electrónicos distosionados inundaban el ambiente. Se trataba del tema que aparece antes de cada show de su gira, “Time will destroy everything”, canción que quedó fuera del disco. Mientras, sobre el cierre, los músicos iban saliendo: Butch Vig en batería, Duke Erikson y Steve Marker en guitarras y teclados, el bajista invitado Eric Avery (ex Jane’s Addiction) y Shirley Manson en la voz.

Luego de la intro arremetieron con el primer tema, “Supervixen“, el mismo que abría su disco debut. Como queriendo hacer un recorrido cronológico, le sucedieron, respectivamente, un tema del segundo disco, uno del tercero y uno del cuarto: “I think I’m paranoid“, “Shut your mouth” y “Why do you love me“.

En un momento del recital agradeció al público y dijo, al escuchar el clásico “Olé olé olé, Garbage-Garbage” que eso era lo que estaba esperando al llegar allí. Acto seguido, contó una anécdota de su escuela relacionada con la música, y cantó una parte de “Don’t cry for me Argentina“.

Stupid girl” sonó en una versión con guitarras muy distorsionadas y una base muy electrónica. Mientras, el público cantaba coreando el pegadizo riff de la canción.

Hubo una dedicatoria para Barbie, de Utopians, a quien Shirley Manson describió como una mujer con “cerebro e integridad”. A ella le dedicaron “The one“.

Tampoco faltó espacio para el relax, como en temas tales como “The trick is to keep breathing” y “#1 crush“. Y así iban pasando por diferentes climas, algo muy común en la banda. De la base electrónica de “Hammering in my head” pasaban a las guitarras filosas de “Vow” o el pop de “Cherry lips (Go baby go)“.
Obviamente, estuvo la presentación de rigor de la banda, donde, luego de Shirley, Butch Vig fue el más aplaudido. Y es que el baterista fue productor de varios discos importantes durante la década del ’90, como “Nevermind” de Nirvana o “Siamese dreams” de Smashing Pumpkins; o más recientemente, el último de Foo Fighters.
Only happy when it rains” fue el cierre de la parte central del show.

Obviamente, faltaban un par de bises. Primero fue el turno del tema que abre “Not your kind of people“, el disco que los devolvió a las bateas luego de siete años de silencio: “Automatic sytematic habit“.
Y el cierre no podría haber sido mejor… en lugar de recurrir al clásico hit de siempre, eligieron un tema no es hit, aunque es bastante conocido. La balada “You look so fine” fue el tema elegido, dándole un aura mágico al recital. No podrían haber cerrado mejor…

Pepsi Music 2012 – Parte 1

Y finalmente llegó, el día que esperaba desde hace 17 años. Luego de una extensa carrera, varias giras y cinco discos, Garbage se presentó en Argentina. El marco elegido fue la primera fecha del Pepsi Music 2012, el 18 de octubre de 2012.
Además, hubo para todos los seguidores mucha expectativa en las horas anteriores, al difundirse el hecho de que Kasabian no tocaría en Chile por enfermedad de uno de sus músicos. 24 horas antes del show se supo que también cancelaban Argentina, estando todos en vilo por si Garbage prolongaba su show.

El relato irá en dos partes: en segundo lugar irá Garbage, y anteriormente… todo lo demás.

La previa al concierto incluyó una corrida para estar cerca, unas tres horas de cola afuera del lugar, y una GRAN corrida ingresando al predio (¡estuve entre los primeros!) para finalmente estar contra el vallado, bien cerquita del escenario.

La velada comenzó con una banda desconocida para mí, Rayos Láser, que sin conmoverme, no me desagradó tampoco. Digamos que quedó bien como música de acompañamiento de espera…

Enseguida, salió en el escenario secundario Los Daniels, una banda mexicana, con un rock más duro con toques de funk. El problema con dicho escenario es que con un par de bandas, al estar yo pegado al escenario 1, se me mezclaba el sonido de los ajustes de sonido de éste con lo que sonaba en el 2.

Al toque, salió Utopians en el escenario principal. La banda, liderada por la carismática Barby, arrancó con “No vuelvan“, corte de difusión de su último disco, en el cual basaron fuertemente su setlist. Hubo algún viaje al pasado de todas formas, como con el clásico “Allá voy“.

Barbi, de Utopians.

El show culminó con una versión muy interesante de “Estallando desde el océano“, de Sumo, con Barby y el violero saltando en la parte frontal del escenario. Al cierre, Barby confirmó lo que muchos deseábamos: que Garbage no sólo cerraba el show sino que, debido a la ausencia de Kasabian, ofrecerían un show de casi dos horas.

El cierre del show de Utopians.

La siguiente en actuar en el escenario 2 fue Déborah de Corral. La ex modelo y primera conductora de “El Rayo” ofreció un corto set list basado en sus nuevas canciones, ofreciendo un agradable concierto.

De vuelta en el Escenario 1, salió Richard Coleman. Ex líder de bandas como Fricción y Los 7 Delfines, el concierto recorrió parte del material de su nueva etapa solista, rodeado de una banda de sesionistas muy ajustada. De camisa leñadora y sombrero vaquero, brindó un excelente show. Para el cierre, cuando el sol ya caía, subió Walas (cantante de Massacre) y juntos hicieron “Héroes“, el tema de Bowie que ya desde hace 25 años quedó como uno de los mejores covers en español que se han hecho de un tema anglosajón.

Richard Coleman, vaquero dark.

Lo bueno de estos festivales, es que siempre hay oportunidades para conocer bandas que resultan ser toda una revelación. En esta ocasión, así sucedió con The Macabees. La banda inglesa se presentó en el escenario 2 y, con un sonido que recuerda por momentos a Coldplay y otros a Arcade Fire, dieron un concierto más que interesante y dejé nota de prestarles un poco de atención.

Vuelta al escenario 1, donde salió Best Coast. La banda californiana, cultora de un rock de garage con lo fi y la voz suave de Bethany Cosentino, ofreció un show que recorrió sus dos discos de estudio, con temas como “Let’s go home”, “Crazy” y “Boyfriend”.

Bethany Cosentino.

Finalmente, en el segundo escenario salió Gossip. Liderados por la gran (en varios aspectos) Beth Ditto, se ganaron la simpatía de todos con una lista de buenas canciones y la enorme simpatía de su cantante, quien descalza se caminaba todo el escenario. Entre tema y tema, exageraba la demagogia, bromeaba, sonreía, colgaba una bandera con los colores LGTB y hacía chistes, como decir que iban a tocar solamente covers de Kasabian. Al cierre del show, Ditto se acercó al vallado, caminando por la pasarela y comenzó a repartir besos y abrazos a varios de los fans.

Y así, sólo faltaba el plato fuerte de la noche…

¡Viva Festipez!

Ya desde hace tiempo que Pez viene organizando estos festivales, donde ofician ellos como cierre de los mismos, y en donde también presentan dos o tres bandas con las que comparten ciertos criterios de amistad y/o musicales.
En esta ocasión, el lugar elegido fue Groove, un lugar relativamente nuevo y bien ubicado (Santa Fé, a dos cuadras de Plaza Italia), donde antes funcionaba un boliche de cumbia (al menos el dueño no salió a decir “le ganamos un espacio a la bailanta”, como Chabán al inaugurar el tristemente célebre Cromañón).

La jornada empezaba bastante temprano, por lo que no llegué a ver ni a Perrodiablo ni a La Patrulla Espacial.
Al ingresar, hacía pocos minutos que Fútbol había comenzado su set. Esta banda es un power trío de formato atípico. En vez del clásico guitarra-batería-bajo, tenemos en su lugar el tándem guitarra-batería-violín. Esto no implica necesariamente sutileza, ya que la banda suena bastante contundente, con el violín marcando la base, y en otras pasando al frente. Tocaron unos 45 minutos, con temas como Eh, gaucho Beto “mataporgusto”.

A las 21:35, apenas quince minutos después de la hora pautada, Pez salió al ruedo. Abrieron con Último acto y durante la hora con cuartenta del show, mantuvieron un show enérgico que pasó por todos los climas. Desde lo más punk con El fútbol por lo menos les enciende el alma, hasta lo más progresivo, con temas como Y cuando ya no quede ni un hombre en este lugar.
También hubo espacio para temas como Cabeza de departamento, Soñar soñar y una larga zapada jazzera, además de canciones de Volviendo a las cavernas, su último disco, como “El motivo”. Fue un show prácticamente al palo, con poco “stand up” minimalesco y muchas canciones al hilo. Ya sobre la hora de finalización, Haciendo real el sueño imposible elevó el pogómetro a sus más altos niveles. Este tema también incluyó una larga zapada sin Minimal, donde Pepo, Franco y Fósforo se explayaron a sus anchas. Ya cerrando, engancharon Los orfebres, luego Introducción declaración adivinanza (“Malambo” para los gomías) y la fuerza de Fuerza, valga la redundancia. Dos temitas más, y el público, agradecido.

Muy buen show. Muchos temas, mucha energía. Es bueno ver a Pez y hacía bastante que no lo hacía.