Tiempo de matar

Quedan sólo un par de capítulos (uno sólo, en realidad, en lo que respecta a su emisión), y es un momento ideal para decir dos o tres cositas de esta serie.
Una serie que, cuando me comentaron de ella, me enganché tanto que me ví las tres primeras temporadas (cada una de ellas cuenta con doce capítulos) en apenas 10 días.

Se trata de Dexter. ¿Y de qué la va esta serie? La misma se centra en Dexter Morgan, un forense que trabaja para la policía de Miami, cuya área de especialización es el análisis de las manchas de sangre. Tiene ese trabajo, tiene una hermana, una novia… y además, es un asesino serial.
Siendo un niño presenció cómo su madre biológica era asesinada por tres tipos de una forma sangrienta (la famosa motosierra) y luego estuvo tres días encerrado en el container donde sucedió el crimen, rodeado de sangre. Un oficial de policía lo rescató y luego lo adoptó.

Al tiempo, comienza a darse cuenta que Dexter no es un niño normal y que ha matado algunos animalitos, y que no pasará demasiado tiempo hasta que decida matar a un ser humano.
Por lo cual comienza a entrenarlo. Ya que no puede evitar sus impulsos le enseña a dirigirlos. Así, en la actualidad, sólo se dedica a matar a otros asesinos, muchos de ellos que se la ingenian para evitar la justicia. A esta forma de actuar la llama “el código de Harry”, en honor a su padre.

Así, han pasado ocho temporadas:

  • En la primera, mientras vamos conociendo a Dexter y a otros personajes, nos encontramos con un asesino serial que mata prostitutas y luego le seca la sangre de sus cuerpos. El asesino parece querer jugar con Dexter incitándolo a que descubra quién es.
  • En la segunda temporada, se descubre un montón de cadáveres cerca de la costa de Miami, en lo que la prensa llama “El asesino de la bahía”. La investigación muestra que todas las víctimas eran grandes criminales, dividiéndose la opinión pública con respecto al asesino, quien no es otro que Dexter, que intenta desviar la investigación. Mientras, por una serie de cosas, la novia de Dexter piensa que él está drogándose y lo manda a unas reuniones de Adictos Anónimos, donde su sponsor, una mujer llamada Lilah, se obsesionará con él.
  • Mientras se entera de que va a ser padre, en la tercera temporada Dexter en una “misión” asesina erróneamente al hermano de un policía. Mientras intenta cazar al verdadero asesino, traba amistad con el policía hermano del asesinado.
  • La cuarta temporada tiene a Dexter lidiando con el ser un padre reciente, a la vez que un nuevo asesino ha llegado a la ciudad, conocido como “Trinity” (interpretado por un genial John Litgow).
  • En la quinta, Dexter se enfrenta a una tragedia personal a la vez que ayuda a una joven a vengarse del grupo de hombres que la violó y que casi la asesinan.
  • La sexta temporada tiene a un asesino con obsesiones religiosas, encarnado por Edward James Olmos (de “Miami Vice” y la versión reimaginada de “Battlestar Galactica”).
  • En la séptima temporada vemos que Debra Morgan ha conocido uno de los más oscuros secretos de su hermano, a la vez que él conoce a una misteriosa y atractiva mujer que podría también ser una asesina.
  • En la octava temporada, Dexter conoce a una psicóloga quien se presenta como su “madre espiritual”, la que le enseño el código a Harry. Mientras, un reencuentro le está haciendo considerar su futuro a Dexter.

Una de las características de la serie es que solemos escuchar los pensamientos de Dexter Morgan. Lo que opina, lo que cree, cómo miente, e incluso cómo se miente a sí mismo al decir que no tiene sentimientos.

Aquí, uno de mis momentos favoritos. Dexter es invitado a hablar en una reunión de Narcóticos Anónimos, donde habla de su “pasajero oscuro”. Para los presentes, parecería que está hablando de su drogadicción cuando, en realidad, está hablando de su necesidad de matar.

Hay un lugar

Mas allá de que no soy K, ni PRO ni la mar en coche, y mas allá de coincidencias y diferencias políticas, hay algo que admitir…

Este titular es una reverenda pelotudez:

ScreenShot031

El titular quiere hacer mención a que Cristina Fernandez de Kirchner no quiso ubicarse al lado de Barack Obama, prefiriendo estar cerca de Putin. Con lo cual, algún lector incauto (sea súper K o súper opositor) puede pensar que la ubicación en la cual la Presidenta eligió estar, obedecería a una estrategia política o para determinar una posición ideológica.

Sin embargo, al observar bien, puede verse que bajo los pies de los presidentes, hay ubicadas una serie de banderitas, las cuales le dicen a los mandatarios dónde deben ubicarse.

El que hizo el titular o es un reverendo pelotudo o es un vivo bárbaro.  O las dos cosas.