Fulbo

En la página de Foursquare encontré esta joyita imperdible que funciona a muchos niveles:

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O sea, la persona si es tan fanática de River Plate al menos debería saber (se supone) cómo se escribe el nombre del club de sus amores.

Especialmente cuando está escrito correctamente en el nombre de la venue…

Copiame, pegame y llamame Marta

En los medios pareciera que aquella regla de oro de citar las fuentes está lejos de estar a la orden del día.
Todo pareciera ser un copy & paste. Agarramos, pegamos, traducimos, subimos a la web.

Pero a veces, la tortuga logra escaparse con gracia. Aquí hay un ejemplo, ocurrido hace unos días en el portal de La Nación llamado Personajes.tv, el cual hace parecer la vieja sección de Espectáculos en algo parecido a la academia de letras.

La nota, hace referencia a la actriz Amanda Baynes, o la “actriz caída en desgracia de moda”. Los tipos agarraron la nota de algún portal de espectáculos de Estados Unidos, pegaron, tradujeron, y listo.

Pero, a veces sucede que el que lo hace es estúpido. Y olvida borrar la parte en el idioma original. Y queda en la página web. Y queda como el tujes…

 

Cadenas

Lista de cosas que aún no puedo creer que sigan mandando por mail, luego de tanto tiempo:

  • Te eliminaron del MSN: Sabelo, no hay una forma fehaciente de saber si alguien te quitó de su Messenger. No es como en las redes sociales que te sacan y dejás de verlo. Acá, hasta donde uno sabe, puede estar eternamente desconectado (como yo, que me suelo conectar cada muerte de obispo). Esas páginas, sólo traen robo de passwords, spam, más cadenas, virus, peste, hambre, muerte y destrucción (bueno, las últimas cuatro probablemente no). Y si sospechás que alguien te sacó del famoso mensajero instantáneo de Microsoft, preguntale o sino, get over it.
  • El niñito que necesita de tu ayuda: No pasan un par de semanas que alguna dirección de mail laboral llega una nueva versión de la famosa cadena pidiendo ayuda para un niño moribundo. Y que si reenviás ese mail a todos tus amiguitos, su familia recibirá algunos magros centavos por cada correo mandado, y que AOL rastrea todos esos mails. Todos y cada uno. Aunque ni el sender ni el destinatario usen AOL, ni el mail pase por sus servidores. Y aunque la iniciativa de colocar AOL en Argentina haya sido un fracaso mayor que el Minidisc. Y aunque el mail hace sospechar que la tecnología de rastreo de AOL hace quedar a Echelon como un tipo escuchando una conversación con un vaso apoyado en la pared. Y además, ¿a nadie de los que reenvían esos mails le preocupa que AOL rastree todo lo que escriben?
  • De Nigeria con amor: Ya a esta altura es conocido este mail sencillamente como la “estafa nigeriana”. Una persona asquerosamente rica que precisa la ayuda de un pobre tercermundista para transferir sus millones. A cambio, una parte sustancialísma de dicha fortuna será para el afortunado (valga la redundancia) que le de una mano. Ah, y se precisa alguna forma de contacto especial como la clave bancaria, o que el futuro afortunado viaje al lugar de residencia del actual afortunado. Cualquiera de ambos resultados no tendrá un buen resultado.
  • Soy un virus: Las alertas de virus siempre llegan, una y otra vez. Y algunas características se repiten tan exactamente, que recibimos el mismo mail una y otra vez, avisándonos del virus con la antorcha que “quema” el sector 0 del disco. Y que lo anunció AOL, y que Symantec no pudo encontrar cura, mezclándonos marcas y empresas en una marea sin sentido. Lo único que cambia es el asunto del mail.

Después hay miles de variantes, otras cosas, mezcla de todos los items nombrados, etc. Por lo general, las intenciones son las de buscar y coleccionar direcciones de mail para spam, para estafar (con estafas nigerianas y similares), etc. Llevan años en la red, y si bien siempre hay alguna nueva idea en este molesto campo, estas siempre reaparacen, y lo peor, es que hay gente que las sigue reenviando.

Como siempre, recuerden que Snopes tiene una gran sección dedicada a este tipo de mails.

Credulidad

Todavía me soprende que después de tanto tiempo haya gente que siga reenviando las cadenas del tipo “Fulanito sufre de Boluditis Acermo crónica, por cada persona a la que mandes este mail, AOL le enviará un centavo”, el cual si fuera cierto revelaría ciertos aspectos de la fragilidad de la privacidad de los mails. O aquel que te promete que “Nokia te va a regalar una notebook para competir con LG que hizo lo mismo” si enviás un mail en el cual jamás preguntan tu dirección.

Un poco de pies en la tierra, gente, que le están dando de comer a los spammers.

Androide paranoide

Debido a los criterios de noticiabilidad, la noticia que más dominó en los medios el día de hoy fue la muerte de la joven actriz Romina Yan.
Los clásicos foros de La Nación no se hacen esperar, con opiniones de condolencias y respeto… pero también de todo tipo y color.

Mas allá de que el matrimonio Kirchner no está precisamente en el top five de los gobernantes más santos… ¿no es un poquito paranoico del tipo “todo es una gran conspiración”, poner comentarios como el de abajo?
Un usuario puso lo siguiente:

El unico “beneficiado” con esta desgracia es el gobierno nefasto de los kirchner…Deben estar pidiendo que muera alguien mas para seguir ganando tiempo.. o me equivoco?..

En fin… hora de la pastillita para uno.

Viendo al bondi – La saga continúa

Fría mañana la de hoy. Salía de lo de Mi Novia a esperar el consabido 168 para acercarme al trabajo. Todo aquel que se haya tomado más de una vez dicha línea sabe que es una lotería: puede pasar esperando un largo rato o pueden venir dos muy pegaditos. La cosa se complica cuando uno viaja a zona norte y ve un colectivo de la línea acercándose y resulta que es el que tiene el cartel “Saavedra”, que llega sólo a Maipú y General Paz.

(Nota al margen: ¿Por qué se llama la zona Puente Saavedra? Es un cruce entre una avenida y una autopista, peor no hay un puente propiamente dicho).

Retomando: Esta mañana la cosa amaneció prometedora, ya que al llegar a la parada veo a menos de una cuadra un 168 acercarse, y para colmo de bienes, con el cartelito rojo que anuncia que va hasta San Isidro. Subo, consigo asiento al fondo, y a la altura de Belgrano R consigo un lugar mejor. La cosa marchaba de maravilla hasta que pasando Avenida Congreso el conductor se para de su asiento y nos hace un anuncio que hizo que varios nos bajáramos.

¿Qué había sucedido?
¡¡¡EL TIPO SE CONFUNDIÓ DE CARTEL!!!
¡¡¡ DEBÍA IR A SAAVEDRA Y PUSO EL OTRO CARTELITO!!!

El bondi correcto vino enseguida, pero igualmente lo hace merecedor a un ENORME cartel en la espalda que diga “NO PODÉS“.

Born to be fast

Una cosa que me causa gracia cuando voy manejando son los tipos que van “apurados de la vida”, esquivando y zigzagueando otros automotores y siempre terminan a la misma distancia de uno.
Como la otra vez:
Hace unos días iba manejando por Lugones hacia Almagro, a la casa de Mi Novia. Pasando un poco el puente de Pampa, y teniendo en cuenta que había bastante tráfico, me voy tirando a la derecha para luego salir por Dorrego. Poco después ya iba en el carril extremo derecho. Al rato, aparece un auto manejando por la banquina a altas velocidades. En un momento, no recuerdo las circunstancias exactas, se mete en la semiautopista mencionada y comienza a circular detrás mío. Eso sí, utilizando la modalidad “me pongo a pocos milímetros del auto que está adelante para que se apure y/o se corra”. Lo que no sé es por qué, si estábamos en el carril de la derecha, no se corría él para poder adelantarse como corresponde, por la izquierda.
La cosa es que finalmente consigue volver a la banquina y retoma su acelerado viaje.
Lo curioso del asunto es que al llegar a Dorrego, terminamos uno al lado del otro. Y así (metros más, metros menos) por varias cuadras. En algún momento este señor pasó un semáforo en amarillo, pero lo volvía a alcanzar debido a las condiciones del tránsito. Y es que la gente que va así tan apurada “al cuete” no suele ser previsora y observar cómo está la calle más allá de 2 o 3 metros adelante.
Finalmente, entre embotellamiento y elección errónea del carril, quedó lejos atrás. Huelga decir que en todo momento yo me mantuve dentro de las velocidades máximas y mínimas permitidas en cada ocasión (para aquellos que no saben, la mínima salvo que se exprese lo contrario es la mitad de la máxima).

Moraleja de esta historia: El estado de la ruta es más importante que la presión sobre el acelerador.