Fulbo

En la página de Foursquare encontré esta joyita imperdible que funciona a muchos niveles:

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O sea, la persona si es tan fanática de River Plate al menos debería saber (se supone) cómo se escribe el nombre del club de sus amores.

Especialmente cuando está escrito correctamente en el nombre de la venue…

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Demasiado fútbol

Era muy simpática la publicidad de Tarjeta Naranja con miras a la Copa América de este año, haciendo referencia en resaltar las diferencias que en las similitudes, y hasta con referencias al rapper Jazzy Mel y todo.

Ahora que la Copa terminó para el equipo argentino, luego de la derrota por penales contra Uruguay y una campaña mediocre desde el punto de vista futbolístico, como que seguir pasando la publicidad, no da…

El fútbol por lo menos les enciende el alma

¿Equipo chico? ¡De acá! diría Alberto Olmedo, de haber nacido en Villa Crespo.

Reconozco que no soy la persona más futbolera del país. Sin embargo, uno tiene su corazoncito que apunta a una dirección, hacia un estadio y/o tablón. En mi caso, como ya lo he comentado más de una vez, está ubicado en la calle Humboldt de Capital Federal, más precisamente en la cancha de Atlanta.

Y el ser de Atlanta es motivo de celebración en estos días, ya que el “equipo chico” ha vuelto a los terrenos del Nacional B, coronándose campeón en una de las mejores campañas de los últimos años. Pocos casos deben haber en el fútbol local de un equipo que se consagra a cuatro fechas de finalizar el campeonato.

Y mas allá de que no soy de ir seguido a la cancha, tengo buenos recuerdos de partidos pasados, siempre en compañía de mi viejo y de mi primo (los hinchas bohemios más fieles que conozco).

Valga como ejemplo otro gran campeonato, allá por principios el año ’82. Atlanta estaba en otro gran campeonato, a punto de coronarse campeón. Jugaban a la noche y salimos del partido muertos de hambre. Terminamos en un restaurante cercano donde un mozo nos sopló que los jugadores irían a comer allí luego de ducharse. Una gran mesa central estaba dispuesta para ellos. Colocamos un banderín en un vaso a manera de homenaje. Cuando llegaron los jugadores pasaban y muchos acariciaban y besaban la banderita. Uno de ellos, incluso, firmó un autógrafo para un servidor.

O, en un camping en Colonia, luego de todo un fin de semana santa, ya a punto de tomar el Buquebús, cuando un “amigo de campamento” me comentó que era de Atlanta. Y es que en los equipos no tan masivos, suceden esas cosas, de encontrarse con otro hincha, y sentirlo más cercano. No es como Boca o River, que los encontrás por montones.

Otro campeonato fantástico fue por 1996. Ganamos el clausura, con un equipo y un técnico de puta madre. Al final del partido, mezclados entre la hinchada, con mi primo dimos la vuelta olímpica con los jugadores. Después jugamos la final con Dock Sud, ganadores del apertura. Ellos fueron locales en la cancha de Racing, y luego nosotros en la de Ferro. Ganamos.

Y hablando de cancha, hay un partido de locales donde se largó una lluvia torrencial, y terminamos “mirando” el partido debajo de los tablones de la popular.

En fin, sobre este supuesto equipo “chico” hay mucho para decir.

Pero ¿chico? ¡De acá!

Qué pasó que pasó

Otro año que se va, y para no ser más originales que la gran mayoría de la población que escribe en algún lado, también aquí es menester hacer un repaso de lo que aconteció en este 2010.
Varios sucesos acapararon la atención. Según quién lo mire, algunos fueron más relevantes que otros.
He aquí un top 5 de temas relevantes del año:

Desastres naturales: Este año la naturaleza estuvo con todo. Lo que más dio que hablar fueron dos terremotos. El primero, en Haití, fue relevante dada la cantidad de víctimas y la forma de golpear al país. El segundo, cuando aún no se habían calmado las consecuencias de aquel, fue en Chile, relevante por la cercanía a nuestro país. Ambos terremotos dejaron al descubierto desde tramoyas, hasta solidaridades. Y también el fascismo latente entre quienes afirmaban que los chilenos “se lo tenían merecido por habernos traicionado en Malvinas”, olvidando que la decisión de apoyar a Inglaterra en la contienda bélica fue tomada por un presidente que no siquiera había sido elegido democráticamente; ni que en esos momentos veníamos de varios años de latente conflicto con Chile, siempre al borde de la escalada bélica, debido al canal del Beagle, y que si hubiera sido una guerra entre Chile e Inglaterra por, pongamos, la Isla de Pascua, los que hubieran cedido los aeropuertos para abastecimiento de los Sea Harriers hubiéramos sido nosotros.

Los mineros de Chile: Hablando del país hermano, todos fuimos testigos de los avatares sufridos por los 33 mineros que habían quedado atrapados en una mina cerca de Copiapó. Recuerdo los primeros días, cuando habían escasas chances de encontrarlos e incluso se especulaba con que era probable que ya hayan fallecido. Cuando las esperanzas estaban casi diluidas sucedió el milagro de encontrar el mensaje de “estamos bien los 33”, y el mundo se alegró. Enseguida comenzaron las campañas y esfuerzos para el rescate y la salida del primer minero fue vista por medio planeta Tierra. Mas allá de la presencia mediática y buscadora de rédito del presidente, fue un acontecimiento emocionante.

El Mundial: Tal vez sea un mundial recordado por lo que no pudo ser. El Mundial, el evento futbolístico más importante, se caracterizó en esta última edición por el poco juego. La selección argentina comenzó bien en la primera etapa, aunque a la hora de enfrentarse a un rival con historia como la selección alemana, el arco propio se llenó de goles. Mas allá de la situación subjetiva, en la mayoría de los otros partidos, la situación no fue diferente. Al menos la copa la obtuvo un país que nunca había podido acceder a tal privilegio, como es España. De todas formas, las dos cosas que más se recuerdan del mundial poco tienen que ver con el fútbol en sí. Por un lado, el pulpo Paul, con su curiosa forma de anticipar los resultados futbolísticos. Por el otro, las tetas de Larissa Riquelme, quien con un generoso escote alentaba a la selección paraguaya prometiendo desnudarse si el equipo se alzaba con la copa. El equipo no lo logró, pero la muchacha (de quien se dice que las fotos no fueron tomadas en Africa, lo cual puede ser ya que se la veía bastante despechugada en pleno invierno) igualmente se mostró sin sus ropas, para contento de la población mundialista masculina.

La muerte de Néstor Kirchner: En un bucólico día feriado, mientras comenzaba el censo, nadie se esperaba lo que a media mañana acaparó la atención del país. El ex presidente falleció y el mundo se conmovió. Oficialistas, opositores… nadie quedó indiferente frente al fallecimiento de alguien que, con aciertos y errores, gobernó de una manera distinta el país durante parte de la década del ’00. Fue increíble ver la cantidad de gente que espontáneamente se acercó a Plaza de Mayo a darle el adiós a Néstor. Quedan en el recuerdo el descuelgue de las fotos de Videla, encendidos discursos, peleas, contradicciones, el apoyo incondicional a los organismos de derechos humanos y muchas cosas más. La revista Barcelona sacó una edición especial fabulosa, la cual se agotó rápidamente y al mes se volvió a editar, con una tapa con Kirchner montado sobre una clásica foto de Jim Morrison con los brazos extendidos. Abajo, la frase “Muere un crispador, nace un rock star”. Adentro, un suplemento donde se lo analiza en diversos frentes, con hechos tanto negativos como positivos. Recomendable.

El matrimonio igualitario: Finalmente, una realidad. Basta de diferenciar entre “casamiento” y “unión civil”. Ahora, todos pueden casarse sin importar su condición sexual. Atrás quedaron los encendidos comentarios homofóbicos de muchos lectores de La Nación; las aberrantes preguntas de la Legrand, diciendo si era posible que un matrimonio gay que adopta a un chico puede violarlo “dada su orientación”, defendiénsose con un ‘no lo digo yo, lo dice la gente’; los discursos de los ‘”naranjitas”; el uso no autorizado por parte de éstos de canciones de Los Fabulosos Cadillacs y de Kevin Johansen (quien tocó el tema en un evento a favor del matrimonio para todos); las presiones de autoridades de colegios católicos a padres, donde les decían que si no firmaban el petitorio en rechazo al proyecto, los hijos de éstos corrían riesgo de perder la matrícula, y tantas cosas más.
Con Mi Novia fuimos al festival artístico en apoyo a la ley, fue una fiesta para todos, donde estaban no sólo parejas gay, sino todo el mundo, incluso familias con hijos (“Oh, ¡el horror!” deben pensar muchos homofóbicos). También ruidazos y movidas que hicieron que una utopía ahora se haya convertido en una realidad.

Y para usted, ¿cuáles fueron los hechos del año?