Test editado en DVD

Otro de esos tests que pululan por todos lados y que tanto me gusta hacer. En esta ocasión el mismo trata sobre que si se editara un DVD sobre tu vida, qué clase de edición serías.
Yo sería una “Edición para coleccionistas” de 3 discos. Con dos pistas de comentarios y subtítulos en 5 idiomas.
Vendría con extras tales como un trailer, un corto sobre la producción, escenas eliminadas y outtakes, y hasta algún huevo de pascua.

Your Score: Collector’s Edition

Your life story will be released in a 3-disc package.
It will have 2 commentary track(s) and be subtitled in 5 other language(s).

BONUS FEATURES

– Theatrical trailer

– “A Closer Look at . . . ” production featurette

– Outtakes/deleted scenes

– Easter egg (shh!)

Link: The DVD of Your Life Test written by catwrangler on OkCupid Free Online Dating, home of the The Dating Persona Test

Que lo parió

Y nos dejó el “Negro” Fontanarrosa. Qué se puede decir que no se haya dicho en otros lados. Creo que es de esos raros casos en donde no se puede ser original, ya que no hay disentimientos con respecto a los sentimientos que despierta la noticia de su muerte. Y es que el Negro no fue una persona que pudiese despertar odios.
Quienes lo conocen dicen que era sencillo y cultor de las amistades (especialmente en su ya famosa mesa de los galanes).
Autor de innumerables historias y personajes, por algo es un tipo que es constantemente homenajeado desde el teatro, lugar al que fueron trasladadas muchas de sus creaciones literarias (para aquellos que no lo saben, Roberto Fontanarrosa tiene una fructífera y recomendable colección de cuentos y novelas).
Que lo parió dijeron (dijimos) todos, en todos los medios.

El Negro ya no está, pero nos dejó un legado de personas y lugares, reales y ficticios, más que interesante:
Inodoro Pereyra, Boogie “el aceitoso”, los galanes, Rosario Central, el gol de Palomita, el bar “El Cairo”, Ernesto Esteban Etchenique, y un largo etcétera.

Ellos son su legado, y, gracias a él, también son parte de nosotros

Sueños (no) mortales

Hace un par de días, soñé con zombies. Hace unos meses, también.
Y no hablo de pesadillas terribles. Nada que ver. Yo estaba con otras personas en algún lugar, era uno de los sobrevivientes, ayudando, aconsejando, etc. Y en el último sueño inclusó incrusté objetos puntiagudos en la frente de un par de muertos andantes.

¿Debo ver a un psicólogo experto en temas oníricos o a George Romero?

[Escuchando: Regina Spektor – ” Better “]

Comparando

En una muestra más de estar afectado por lo que podríamos denominar el Síndrome de Rob Gordon se me ocurrió una interesante comparación musical para agregarle algo de color a este post.

Por ejemplo, es como si dando un paseo con alguien me dijera que vamos a ir a un lugar muy bueno. Es un sitio donde suelen tocar bandas buenísimas, son ultra originales, con músicos que están en el top five de los más capacitados, los cuales demuestran sus horas de estudio y dedicación. Las armonías son fabulosas y resuenan pletóricas melodías. Las letras le escapan a los lugares comunes y sus poesías y metáforas provocan la envidia de los más iluminados momentos de gente como Lou Reed, Rogelio Aguas o nuestro Luis Alberto. No obedecen ningún cliché y tratan de diferenciarse de aquellos que los influyeron. Ah, y desprecian la demagogia.

Y bueno, luego de tanta propaganda, al abrir la puerta, está tocando “La 25”.

Ahora que lo pienso, por suerte, mi comparación es peor…

Arrogante rock

A casi una semana, paso a resumir el show que ofrecieron los Babasónicos de manera gratuita el pasado sábado 7.
Era una tarde fresca, muy fresca, pero más de 20.000 personas se acercaron al escenario montado en Figueroa Alcorta y Pampa.
Alrededor de las 18:40 salió la banda. Todos vestidos elegantemente de blanco, arrancaron con Luces, en un show que a lo largo de hora y media se centró mas que nada en sus dos últimas producciones discográficas: “Anoche” e “Infame”, con algunas pinceladas de “Jessico”.

Con un sonido muy bueno (aunque a veces la voz de Adrián Dárgelos se perdía) dieron muestra de su ecléctico repertorio, desde los temas mas rockeritos como Pendejo (en un bloque que fue denominado “para alejar el frío”) o Así se habla hasta las baladas como La puntita o Puesto, pasando por el tecno pop de Suturno, tema en donde hubiera sido interesante hacer más juegos de luces (como sí se dio en otros temas) ya que al ser un tema con muchos efectos y samplers, la banda no tiene demasiado que hacer en gran parte del mismo.

El viaje al pasado llegó sólo hasta su disco Miami, de donde tocaron Desfachatados. Y siguieron pasando los temas: Sonó Risa, pasó Carismático y también Sin mi diablo, entre otros. Hacia el final, les llegó el turno a Putita, y otros hits como Yegua o Irresponsables.

Luego de un lindo show, la gente se retiró hacia los albores de una fresca noche que recién comenzaba.

Sonic Temple

La otra vez hablando con una compañera de trabajo acerca de citas y salidas diversas, recordé una anécdota que demuestra que a veces los planetas pueden alinearse de curiosas maneras que hacen que el universo conspire contra uno.

Todos aquellos que me conocen saben que me gusta ir al Temple Bar. Ubicado en los bordes de la zona de Retiro, constituye una buena alternativa al estar unas cuadras más alejado que el resto de los pubs de la zona. He ido varias veces, con algún amigo, con alguna amiga, con grupos reducidos o grupos algo más numerosos.
Lo bueno es que la música no suele estar tan alta como para no poder hablar y que casi siempre se consigue lugar. He ido a horarios en los que estaba casi resignado a no encontrar y sin embargo siempre pude hallar un par de mesas libres como para poder acomodarme y disfrutar de unos ricos tragos.

Pues bien, un dia del año pasado me encontraba por dicha zona paseando con una muchacha que me resultaba más que interesante como para conocer mejor. Habíamos estado paseando por los alrededores y ya era hora de ir a picar algo. Así que le propuse de conocer dicho lugar, no estábamos lejos. Dicho sea, mientras nos dirigíamos raudamente al bar yo iba comentando las bondades anteriormente dichas (música no tan alta, facilidad de encontrar lugar).
Y que pudo haber pasado, queridos lectores…
Pues bien, que el lugar no sólo estaba lleno, sino que había incluso gente de pie acurrucándose junto a la barra o ansiando que se despeje alguna mesa. La música parecía estar saliendo de algún sistema de sonido que contenía parlantes del tamaño de la turbina de un Jumbo Jet y hasta había alguien armando una batería…

No hace falta decir que un par de semanas después volví a ir al mismo lugar en mismo día y horario y, obviamente, estaba tal cual lo encontré el 99,99% de las veces.

 

[Escuchando: La Zurda – ” Huaynot “]