Acerca del fallecimiento de Kirchner

La noticia me agarró inesperadamente, como a la mayoría. Día de censo, día tranquilo, me acababa de levantar y me acerqué a la PC para bajar el último capítulo de Dexter para luego verlo en la cama (tenemos DVD con puerto USB), mientras Mi Novia dormía.
Mientras, me pongo a navegar. Un poco de Facebook, una pasadita por el Mafia Wars, un artículo en el blog sobre la importancia del censo… y ahí veo la noticia en la página principal de Taringa!, pensando en un primer momento que se trataba de una broma, hasta que veo la noticia replicada en otros posteos. Ya para ese momento, en Facebook también había corrido la noticia y obviamente, en los diarios online.
El ex presidente Néstor Kirchner había fallecido, tan sólo una horita atrás, en su querida localidad de El Calafate, y obviamente todos los medios destinaron su plena atención a la tremenda noticia.
Suele decirse que no hay nada más viejo que el diario de ayer, y en esta ocasión, hasta los diarios que habían sido comprado hace apenas horas parecían viejos. Hasta mi post del censo, haciendo cita a las palabras de Cristina de “Cristina o Cristino”, el cual había sido posteado minutos atrás, parecía antiguo. El mapa político del país obviamente sería reconfigurado inmensamente.
Y a todo esto, quedan los homenajes y las palabras. Es innegable la influencia política que ha tenido el patagónico en estos últimos años, ya sea como presidente, o durante el actual mando de su esposa.
Este blog ha aparecido online en pleno apogeo de su mandato presidencial, y siempre me he permitido opinar sobre diversos hechos del acontecer nacional. Haciendo una evaluación general, puedo decir que ha sido un tipo con el que he tenido más coincidencias que diferencias. Tal vez por su política de derechos humanos, tal vez porque confrontaba con aquellos sectores con los que no me sentí jamás identificado (los poderosos del campo, la antigua estructura militar, los medios oligopólicos). También hay cosas criticables de estos siete años: confrontaciones exageradas, impuestazo tecnológico, cimbronazos económicos, la falta de políticas con respecto al problema de la inseguridad, etc. Pero en un balance general, puedo decir que tuvo más cosas positivas que negativas. Fue él quien hizo descolgar el cuadro del dictador Videla; fue él quien llevó a la primera plana de los diarios a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tan diferentes entre ellas, pero tan necesarias para mantener viva la memoria.
Al poco de darse la noticia, mucha gente comenzó a acercarse espontáneamente a Plaza de Mayo, acercando mensajes de apoyo a la Presidenta Cristina. Otros, desde el semi-anonimato de sus computadoras pensaban en festejos, alegrías y descorches de espumantes, viviendo su realidad alternativa.
Al igual que decía Mempo Giardinelli en el artículo que cité más abajo, no podría definirme como un kirchnerista fervoroso. Pero, que ha tomado las riendas en asuntos que estaban de lado, y que ha tomado el timón en momentos de incertidumbre política, no podemos negarlo.
Por todo esto, hay que darle a Cristina Fernández de Kirchner todo nuestro apoyo y fuerza, en momentos en que muchos sectores reaccionarios deben estar afilando sus colmillos.
En estos días, olvidemos las diferencias, recalquemos las coincidencias y ¡A no aflojar!
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Nota de Mempo Giardinelli

Recomendable artículo aparecido en Página/12 con respecto al fallecimiento de Néstor Kirchner.

Escribo esto en caliente, en la misma mañana de la muerte anunciada de Néstor Kirchner, y ojalá me equivoque. Pero siento dolor y miedo y necesito expresarlo.

Pienso que estos días van a ser feísimos, con un carnaval de hipocresía en el Congreso, ya van a ver. Los muertos políticos van a estar ahí con sus jetas impertérritas. Los resucitados de gobiernos anteriores. Los lameculos profesionales que ahora se dicen “disidentes”. Los frívolos y los garcas que a diario dibujan Rudy y Dani. Todos ellos y ellas. Caras de plástico, de hierro fundido, de caca endurecida. Aplaudidos secretamente por los que ya están emitiendo mailes de alegría feroz.

Los veremos en la tele, los veo ya en este mediodía soleado que aquí en el Chaco, al menos, resplandece como para una mejor causa.

Nunca fui kirchnerista. Nunca vi a Néstor en persona, jamás estuve en un mismo lugar con él. Ni siquiera lo voté en 2003. Y se lo dije la única vez que me llamó por teléfono para pedirme que aceptara ser embajador argentino en Cuba.

Siempre dije y escribí que no me gustaba su estilo medio cachafaz, esa informalidad provocadora que lo caracterizaba. Su manera tan peronista de hacer política juntando agua clara y aceite usado y viscoso.

Pero lo fui respetando a medida que, con un poder que no tenía, tomaba velozmente medidas que la Argentina necesitaba y casi todos veníamos pidiendo a gritos. Y que enumero ahora, porque en el futuro inmediato me parece que tendremos que subrayar estos recuentos para marcar diferencias. Fue él, o su gobierno, y ahora el de Cristina:

– El que cambió la política pública de derechos humanos en la Argentina. Nada menos. Ahora algunos dicen estar “hartos” del asunto, como otros criticaron siempre que era una política más declarativa que otra cosa. Pero Néstor lo hizo: lo empezó y fue consecuente. Y así se ganó el respeto de millones.

– El que cambió la Corte Suprema de Justicia, y no importa si después la Corte no ha sabido cambiar a la Justicia argentina.

– El que abrió los archivos de los servicios secretos y con ello reorientó el juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los ’90.

– El que recuperó el control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas.

– El que impulsó y logró la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y castigar a los culpables del genocidio.

– El que cambió nuestra política exterior terminando con las claudicantes relaciones carnales y otras payasadas.

– El que dispuso una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos por décadas, y el que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la actual, que es democrática e inclusiva.

– El que empezó a cambiar la política hacia los maestros y los jubilados, que por muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.

– El que cambió radicalmente la política de defensa, de manera que ahora este país empieza a tener unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas al poder político por primera vez en su historia.

– El que inició una gestión plural en la cultura, que ahora abarca todo el país y no sólo la ciudad de Buenos Aires.

– El que comenzó la primera reforma fiscal en décadas, a la que todavía le falta mucho pero hoy permite recaudaciones record.

– El que renegoció la deuda externa y terminó con la estúpida dictadura del FMI. Y por primera vez maneja el Banco Central con una política nacional y con record de divisas.

– El que liquidó el infame negocio de las AFJP y recuperó para el Estado la previsión social.

– El que con la nueva ley de medios empezó a limitar el poder absoluto de la dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de compatriotas.

– El que impulsó la ley de matrimonio igualitario y mantiene una política antidiscriminatoria como jamás tuvimos.

– El que gestionó un crecimiento económico de los más altos del mundo, con recuperación industrial evidente, estabilidad de casi una década y disminución del desempleo. Y va por más, porque se acerca la nueva legislación de entidades bancarias, que terminará un día de éstos con las herencias de Martínez de Hoz y de Cavallo.

Néstor lo hizo. Junto a Cristina, que lo sigue haciendo. Con innumerables errores, desde ya. Con metidas de pata, corruptelas y turbiedades varias y algunas muy irritantes, funcionarios impresentables, cierta belicosidad inútil y lo que se quiera reprocharles, todo eso que a muchos como yo nos dificulta declararnos kirchneristas, o nos lo impide.

Pero sólo los miserables olvidan que la corrupción en la Argentina es connatural desde que la reinventaron los mil veces malditos dictadores y el riojano ídem.

De manera que sin justificarle ni un centavo mal habido a nadie, en esta hora hay que recordarle a la nación toda que nadie, pero nadie, y ningún presidente desde por lo menos Juan Perón entre el ’46 y el ’55, produjo tantos y tan profundos cambios positivos en y para la vida nacional.

A ver si alguien puede decir lo contrario.

De manera que menudos méritos los de este flaco bizco, desfachatado, contradictorio y de caminar ladeado, como el de los pingüinos.

Sí, escribo esto adolorido y con miedo, en esta jodida mañana de sol, y desolado también, como millones de argentinos, un poco por este hombre que Estela de Carlotto acaba de definir como “indispensable” y otro poco por nosotros, por nuestro amado y pobrecito país.

Y redoblo mi ruego de que Cristina se cuide, y la cuidemos. Se nos viene encima un año tremendo, con las jaurías sedientas y capaces de cualquier cosa por recuperar el miserable poder que tuvieron y perdieron gracias a quienes ellos llamaron despreciativamente “Los K” y nosotros, los argentinos de a pie, los ciudadanos y ciudadanas que no comemos masitas envenenadas por la prensa y la tele del sistema mediático privado, probablemente y en adelante los recordaremos como “Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina”.

Descanse en paz, Néstor Kirchner, con todos sus errores, defectos y miserias si las tuvo, pero sobre todo con sus enormes aciertos. Y aguante Cristina. Que no está sola.

Y los demás, nosotros, a apechugar. ¿O acaso hemos hecho otra cosa en nuestras vidas y en este país?

Link al artículo.

Censo

Hoy se está realizando un censo a nivel nacional en la República Argentina, como se viene haciendo aproximadamente cada diez años.
Este año, sin embargo, viene acompañado de varios factores que provocan dudas entre la población.

El primero de ellos, tiene que ver con el remanido tema de la inseguridad. Dudas entre la gente de si el censista es quien dice ser o si es un criminal que aprovecha la coyuntura del censo para cometer robos en los hogares haciéndose pasar por uno de aquellos.
Algunos edificios han adoptado la idea de recibir al censista en un lugar prefijado, como palieres o salas multiuso. De todas maneras, se ha creado una serie de tarjetas especiales para ayudar a la verificación de la identidad del censista, con lo cual la posibilidad de que sea un impostor se reduce mucho.

El otro tema está relacionado con “le estamos haciendo el juego a los K y al Indec”.
Lo que muchos no comprenden o que no quieren comprender es que el censo va más allá de las ideas políticas de cada uno, y más allá de los gobernantes. El censo es algo a nivel mundial, no sólo en el territorio nacional.
Va más allá de si encuestados o encuestadores son kirchneristas, anarquistas, fachos, radicales, vecinalistas, narcoduhaldistas, macristas, de izquierda o apolíticos. Los datos que se extraigan servirán para idear políticas que serán enmarcadas tanto por este gobierno como por el próximo, sea éste a cargo de “Cristina o Cristino”, Cobos, Solanas o quien sea.
Irán mucho más allá del Indec, ya que por más que lo que sea publicado en medios a través de este organismo pueda estar distorsionado o no, los resultados los tendrán, y eso será la carta a utilizar para las estrategias a llevar a cabo en años venideros.
Asi que reciba al censista si aún no pasó por su casa. Si quiere, hágalo en la puerta a través de la mirilla, pero dé datos, ya que no se suministran datos personales (ni nombre ni documento).
Será útil para todos.

Cuestión de fechas…

¿Por qué las dos series nuevas que más espero este año se transmiten el mismo día?
Hoy empieza The event, una serie que por lo visto combina la onda lostiana con las conspiraciones tipo “24”.
Y el 1º de noviembre, la esperada The walking dead, una historia con zombies basada en el comic del mismo nombre…