Marcha

Este lunes 28 de junio en la Plaza de los dos Congresos (Buenos Aires) se realizará una marcha a favor del matrimonio para tod@s.

Irán agrupaciones relacionadas con la temática LGTB, artistas, ciudadanos, etc. todo apuntando a lo que sería “un Festejo por una Sociedad Diversa, Madura y Respetuosa”. Se rumorea la actuación de artistas musicales (han dejado picando la pelota cerca de Fito, Vicentico y Leo García) pero por sobre todas las cosas, será un pedido para que la sociedad termine de aprender que una familia es amor, más allá de su constitución.

Con Mi Novia allí estaremos.
Se recomienda participar.

Aquí, el evento de Facebook.

Suenan los parlantes

Prueba mejor de que los que programan la música funcional en supermercados y similares sólo se fijan en lo pegadizo y conocido que es el tema es que el otro día estaba en el Jumbo de Almagro y por los parlantes comienza a sonar “Fuck you” de Lily Allen, tema cuyo estribillo menciona varias veces dicho famoso insulto.

Caminando por el microcentro

Están ahí. Los ves, los vemos.
Sin disimulo, esperan a hombres (solos o en grupo) que caminen sin esposa, novia, hermana, madre o amiga a su lado.
Donde más abundan es por Av. Corrientes, en plena Capital Federal. Aprovechan la noche y se colocan en alguna zona estratégica (Corrientes y Callao es una preferida) para repartir sus volantitos.
Son los “promotores” de privados donde señoritas muy atentas dan curso a las fantasías sexuales de necesitados señores a cambio de una cierta cantidad de billetes. Reparten volantes de departamentos-puteríos, por decirlo de una manera menos fina.

Y aquí es donde volvemos al punto de los hombres solos. Están estos repartidores en una esquina y cuando se acercan hombres sin compañía femenina le extienden la mano con el papelito consabido. Si hay una mujer a su lado, esconden la mano.
Recuerdo incluso que una vez se lo remarqué a mi viejo. Estábamos en un barcito por Corrientes y Libertad, esperando a que se haga la hora para ir a ver la obra teatral de Mi Novia, ahí en la galería donde está Mondo Macabro.

Sin embargo, hace poco, alguien rompió la regla. Vaya a saber si por caradurez, si por colgado o porque quería irse a su casa temprano después de volantear.
Caminábamos creo que en esta ocasión por Callao. Estaba con Mi Novia y con una amiga de ambos buscando un lugar donde comer, viendo si íbamos a L’aiglon o a otro sitio.

Yo caminaba DE LA MANO con Mi Novia, y a su lado, nuestra amiga. Cuando de repente, sin reparos ni vergüenza, uno de estos tipos simplemente extiende la mano para darme un papelito de éstos.

Es evidente que hay mucho caradura suelto hoy en día.

Dormir soñando

En las ocasiones en que voy al trabajo desde la casa de Mi Novia, debo salir un “poquito” antes para cumplir con mis obligaciones cotidianas. Es lógico, el viaje Almagro-San Isidro por regla general demora un poco más que caminar 8 cuadras.
Son mañanas en las que tomo el 168 entre las 6:30 y las 6:45 de la mañana. A esa hora, es muy común ver gente que viaja dormida en el colectivo (en realidad, a toda hora uno puede ver gente dormida, pero es más común a tempranas -o tardías- horas).

Uno se imagina en algunos casos si el tipo no se va a pasar de la parada, o si ya se pasó. A más de uno le ha pasado alguna vez. Tengo alguna anécdota que un día contaré, relacionada con el regreso de una fiesta loca que incluyó viajes en colectivo hacia el otro lado, Premetro, trenes y remises. Será en otra ocasión.

Mas allá de dicho caso, por lo general, las veces que me he echado una siestita en el bondi, no me he pasado demasiado. Cuando vivía en el bajo de Acassuso, me despertaba solito a la altura de los barcitos de Libertador, a unas 10/15 cuadras de donde debía bajarme. Alguna vez me he despertado justo en la parada, saltando como un resorte recién salido de fábrica y casi arrojándome sobre el timbre. Una vez creo que me desperté en la terminal, la cual no quedaba demasiado lejos por lo que me volví caminando.

Pero la anécdota más curiosa, no me tiene a mí de protagonista, sino de particular testigo en un caso ocurrido hará unos 10 años.
Era de noche, pero no horario trasnoche. Serían alrededor de las 22 horas y yo estaba esperando el colectivo en el barrio de Belgrano, a la altura de Cabildo y Juramento. Llega el famoso 168, subo, abono mi boleto y mientras busco un asiento observo que hay una persona durmiendo como un tronco en el primer asiento.

Pasa el tiempo y el viaje, yo despierto en esta ocasión y, llegando a la consabida zona de los bares de Libertador el tipo éste se despierta, casi sobresaltado.

Recordemos que cuando me subí en Belgrano el tipo ya estaba dormido. Así, se produce el siguiente diálogo entre el pasajero dormilón y el colectivero:

PD: ¿Por dónde estamos?
C: Estamos llegando a San Isidro.
PD: Uy… ¡Yo me tenía que bajar en Plaza Once!

Si, evidentemente, debe ser uno de esos individuos que no de despiertan ni aunque les pase un tanque a medio metro.