¡Volvieron los memes!

Y como parte de la campaña “Y qué tal si se pusieran de onda nuevamente los blogs” propulsada por Un Montón De Huesos Inc., encontré un viejo meme en un viejo post de un viejo blog y, bueno… vamos a darle algo de bolilla.

¿La consigna?
A.garrar el libro más cercano.
B.uscar la página 161.
C.itar la 5ta frase en el blog.
D.elegar la tarea a otros 5 blog

Además de su estilo de vida hecho de mucho alcohol, tabaco y peleas, Wayne se mostró típicamente macho respecto de la pérdida de pelo: se dignó a usar un bisoñé en cada película desde “La venganza del bergantín” (1948).

¿Libro? “Sólo para cinéfilos”, editado por Richard T. Kelly (más info sobre el libro próximamente en este blog).
Queda delegado a quien lo quiera…

El fin de una era

Review de “Harry Potter y las reliquias de la muerte pt. 2

Llegó el final. Tras 10 años y ocho películas, la saga fílmica del joven mago ha terminado.

En lo que es uno de los acontecimientos cinematográficos del año, ha arribado la conclusión de la historia de Harry y sus inseparables amigos Ron y Hermione. Poco queda de aquella naif película que dio inicio a la saga, cuando en 2001 llegó a las pantallas Harry Potter y la piedra filosofal. Allí se nos presentaba a Potter y se explicaba un poco de su pasado, de cómo sus padres fueron asesinados por… bueno, por ya saben quién, y cómo es buscado para ir a Hogwarts. Allí tendria tanto amigos como antagonistas de todo tipo.
Con el correr de las películas (y los libros) y mientras los personajes iban madurando, la oscuridad fue adueñándose de la saga, dejando algun alivio cómico por acá, una jugada de quidditch por allá, etc. Pero ellos dejaron de ser esos niños para tranformarse en adolescentes inquietos. Magos sí, pero con cuestionamientos, sentimientos y enamoramientos, además del ocasional peligro que siempre los rodeaba.

Los chicos están grandes.

Cada nuevo año en la escuela de magia representaba un nuevo peligro, y esos peligros cada vez eran mayores, mientras aquel que en este blog no vamos a nombrar preparaba su regreso en carne y hueso.
Ya para el final de la sexta parte (The half blood prince) tuvimos que soportar la partida de Dumbledore, cayendo al vacío luego de ser asesinado con un Avada kedabra.

¿Y ahora? Sólo había una manera de concluirla. Sabemos que en toda adaptación del libro a la pantalla grande siempre hay detalles que quedan afuera, generalmente tramas secundarias que suelen tener poco peso en la principal. Las historias de Potter no fueron la excepcion, a pesar de que sus adaptaciones tenían unas dos horas y media en promedio de duración. Acá, en el libro final, no había demasiado para dejar afuera. Así que se dividió en dos partes, la primera con Harry, Ron y Hermione en la campiña, buscando los horrocruxes, piezas claves para destruir al enemigo ése. La segunda parte, tiene su desarrollo en Hogwarts, donde se librará la batalla final.
¡Y qué final! Prolijamente filmada, con acción que da poco respiro y donde prácticamente todo el elenco y todos los personajes tienen su momento para lucirse. La saga pocas veces ha sido tan intensa, mientras se avecinaba el final, sabiendo que probablemente algún personaje querido no viviría para contar la batalla final contra aquel que no podemos nombrar.
Para aquellos que vienen siguiendo la trama desde sus inicios, verán cómo todos los hilos cierran perfectamente. Como lo dije anteriormente, habrá muertes y hasta apariciones de personajes apreciados, sobre los cuales no voy a explayarme demasiado para no arruinarles las sorpresas.

Todos los papeles están muy bien llevados, en especial el de Severus Snape, interpretado impecablemente por Alan Rickman, quien dio vida en el celuloide a uno de los personajes con más aristas de la saga.
Finalmente, un consejo. Si gustan de verla, hagan un esfuerzo y véanla en el cine. En su idioma original. Si es en 3D, también pueden. Pero veanla en la pantalla grande.
Eso sí, estén dispuestos a emocionarse, a sufrir, a emocionarse, a alegrarse y a aplaudir.

Cenizas y diamantes

Hace cuatro  años y fracción, el tema de moda era hablar sobre la nevada que había caido ese 9 de julio tan particular sobre la ciudad de Buenos Aires.
Esa noche, las cosas se veían así:

Árboles en Plaza Castiglia, San Isidro.
Paso peatonal ferroviario

 

 

 

 

 

 

Obviamente, el hecho de una nevada sobre la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, hizo que muchos recordáramos la historia de El Eternauta.
Por si algún lector ha estado viviendo dentro de un frasco de anchoas durante el último medio siglo, les comento: En dicha historia, una nevada mortal se abate sobre la Ciudad de Buenos Aires y un grupo de ciudadanos (“el mejor héroe, es el héroe en grupo” decía su autor) salía a hacerle frente a la amenaza que se cernía tras ella: una invasión extraterrestre. Se trata de una de las más importantes (sino la más grande) novelas gráficas de la Argentina.

Ahora, la noticia del momento, es la lluvia de cenizas, como consecuencia de la erupción de un volcán en Chile.
Y como antes la relación era con dicha historia, ahora podemos hacer el vínculo con Silent Hill.
¿Qué es Silent Hill? Se trata de una serie de videojuegos (fielmente llevados a la pantalla grande hace unos años) que transcurren principalmente en un pueblo llamado, justamente Silent Hill, donde una eterna lluvia de cenizas se abate sobre el poblado.

Así que si después se encuentran con enfermeras zombies, o con el mismísimo Cabeza de Pirámide, no se soprendan.

Top 5: ¿Qué hacemos un 5 de noviembre?

Remember, remember the 5th of November decía el personaje conocido como “V” en el film “V, de venganza”, mientras homenajeaba a Guy Fawkes y colocaba bombas en construcciones londinenses destinadas a la justicia (las construcciones, no las bombas).

Por eso, aprovechemos la teoría de que todo está relacionado con todo y pensemos actividades culturales y populares (?) para homenajear tan tamaña fecha.
Música y films para disfrutar un día como hoy.

Música de afuera: Como para empezar un listado con lo más obvio, citemos a Rage Against The Machine. La banda que contaba con el particular rapeo de Zack de la Rocha y los innumerables efectos que salían de la guitarra de Tom Morello es número fijo al hablar de bandas revolucionarias. Comprometidos con causas como el EZLN, en sus discos hablaban de opresión, discriminación y otras cositas poco agradables, con una envolvente pared musical que nos hacía trizas contra la pared. Bob Dylan tuvo su momento de protesta, donde dejó unos cuantos himnos que han quedado impresos en la memoria de más de una generación. Artistas británicos como Sting o Peter Gabriel podrán ser burgueses desde el punto de vista de más de uno que quiera buscarle la quinta pata al gato. Eso no quita que sean artistas comprometidos con más de una causa: contra el racismo, las guerras, etc. Midnight Oil, en Australia, siguió un camino similar, defendiendo los derechos de pueblos originarios y de trabajadores.

Darle una oidita a cantautores latinoamericanos: Latinoamérica ha sido siempre una tierra fecunda en lo que hace a cantautores con temáticas comprometidas. Algunos de los ejemplos más notorios los tenemos en Chile con artistas como Víctor Jara y Violeta Parra. En Uruguay Daniel Viglietti seguramente ha adornado de música más de un mitín político. Acá en Argentina el ejemplo que salta a la luz es el querido León Gieco, quien hace más de 30 años lanzó su “Hombres de hierro” (aquel tema que el mismo muchacho de Cañada Rosquín reconoció como pseudoplagio de “Blowin’ in the wind” de Bob Dylan). Hoy en día, sigue haciendo shows solidarios. Y si bien no era compositora, la querida “Negra” Sosa también supo acompañar más de una movida política en pos de la libertad. Si vamos a cosas más rockeras, están Las Manos De Filippi (cómo olvidar aquel Cutral-Có), o algunas cosas más viejas de Bersuit Vergarabat. Sin olvidar a La Tabaré, banda de Uruguay y su manejo de la ironía.

Un buen momento para leer distopías: Dos grandes ejemplos en este item. Por un lado George Orwell con su 1984 y esa visión de un mundo oprimido, vigilado por la mirada atenta del Gran Hermano. Por el otro, está Aldous Huxley y su visión reflejada en Brave New World (Un mundo feliz) y el ensayo posterior a éste, Brave New World revisited. Hace poco leí un artículo en donde decía que la visión de Huxley es más cercana a la realidad que la de Orwell, desde el punto de vista de que el control se ejerce más por el conformismo que por la opresión. Si lo encuentro, lo linkeo…

Recorrer lugares: Caminar y pasear por lugares en donde la gente ha movilizado cosas, es una actividad que refresca la historia. La Bastilla, cuna de la que puede ser la primera revolución del mundo moderno, es un lugar ideal para empezar, más allá de la distancia. Acá podemos pasar por Plaza de Mayo, donde se cuenta que en 1810 el pueblo quiso saber de qué se trataba la cosa y en 2001 la gente salió a protestar contra el estado de sitio. Recorrer museos (de la memoria y de los otros), saber qué paso, para sacar cada uno su propia opinión y respetar la ajena.

Filmoteca pochoclera: Miles de films pueden venir a la cabeza y se me ocurren unos cuantos en pocos segundos. Pero podemos citar los documentales de Michael Moore, por ejemplo. O un par de films. Lógicamente sale a la luz V for vendetta, con ese final impresionante con medio Londres con máscaras y la música clásica y muchas cosas más. O la escena final de Escape from L.A., con un Snake Plissken demostrando que todo le importa, realmente, un carajo. Y muchos, pero muchos más.

Les dejo un videito para cerrar el artículo con Midnight Oil. Fueron invitado a tocar en el marco de las ceremonias de las olimpíadas de Sydney 2000. Justo, una banda que como dijimos antes, lucha por los derechos de los aborígenes, etc, fue invitada por un gobierno que recibió bastantes críticas por parte de dicho pueblo. ¿Qué hicieron los MO? Salieron vestidos de negro, con camisas y remeras que decían “Sorry” (Disculpas), como diciendo que si el gobierno no lo hace, ellos sí pedían disculpas. Y tocaron su máximo hit, que habla sobre los aborígenes… ¡Chupate esa mandarina!

Crimen y castigo

Many that live deserve death. Some that die deserve life. Can you give it to them, Frodo? Do not be too eager to deal out death in judgment. Even the very wise cannot see all ends.

En estas épocas de polémicas declaraciones de Susana Giménez y cia. con frases del tipo “el que mata tiene que morir”, no viene mal recordar esta frase pronunciada por el personaje de Gandalf en “La comunidad del anillo”.