Y vamos sumando

Y ya que estamos…
¿Yo también puedo poner una, ponele, “carpa de los Emepol” en la plaza del Congreso?

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Top 5: Yo no las escucho, y están sonando

En el blog Espíritu Rock hicieron un par de posts (este y este) en los cuales les preguntaban a periodistas de rock cuál era la banda que más odiaban y cinco razones del por qué dicho encono con las mismas.

Como en este mundo globalizado y blogalizado todo se recicla, decidí engancharme libremente en la propuesta, llevando el tema más allá.
Cinco bandas que “me molestan ligeramente”, con cinco razones cada una, para un lindo top five de lunes.

5 – CALLEJEROS

– Porque algunos los han puesto en comparación con los redondos y no son más que otra banda de rock chabón, algo menos rollinga.
– Porque después de la tragedia de Cromañón, lo mejor que hicieron fue lavarse las manos en forma alevosa.
– Un CD hoy sale más de 30 mangos. El primer disco post-tragedia de la banda salía 45 pesos en disquerías. Un 50% de sobreprecio para lucrar con la muerte.
– Porque son unos hipócritas que alentaban el uso de bengala como pocos lo hacían y hoy hablan de respeto y de portarse bien.
– Porque después de lo que pasó siguen tocando, mientras que bandas con mucho más talento tienen dificultades para conseguir un lugar para dar un buen show.

4 – JUANA LA LOCA

– Porque se sumaron tarde a la onda alternativa de bandas como Los Brujos, Babasónicos, etc. cuando todas ellas ya estaban evolucionando y probando nuevos sonidos y texturas.
– Porque Rodrigo Martín debe estar en camino al Guiness en el premio de “frontman que menos ganas le pone al cantar”.
– Porque tener un tema que se llame “Sábado a la noche” y luego otro que hable de “Viernes a la noche” no sólo no es cool, es poco original.
– Porque Rodrigo Martín ha hechado en un par de ocasiones a toda la banda, haciendo quedar en comparación a Andrés Giménez como el Gran Amigo de Mis Compañeros de Banda
– Una vez los escuché en un evento en el Garrahan, haciendo un set acústico. Fue tan aburrido que hasta el playback de una ex-Bandana (que también participó) tuvo mas emoción.

3 – TURF

– Porque los vi hace 10 años como teloneros de Los Visitantes en un show gratuito y ya eran malos.
– Porque diez años después continúan siendo malos, y para peor, Joaquín Levington es más agrandando que Juanse.
– Porque el tecladista canta mil veces mejor que Levington (y ahora que se separaron, es su oportunidad de reivindicarse)
– Porque cuando los vi en San Isidro, el cantante estaba tan pasado y desafinado, que al hacer un cover de Andrés “toco con todo el mundo” Calamaro, el mismo Salmón -de haber estado presente- hubiera huido.
– En ese mismo evento, luego tocaban Los Cafres. Los de Turf en un momento preguntan “¿hacemos un tema más?” y desde las tribunas se escuchó un gritado y espontáneo “NO!!”. Eso es señal de que tenés que dedicarte al hogar.

2 – MY CHEMICAL ROMANCE

– Porque se creen la nueva sensación y dentro de unos años van a ser de esas bandas que muchos se avergüenzan de haber comprado sus discos.
– Porque alguna vez leí que los habían comparado con Velvet Underground y dicen tener influencias de gente como Morrisey o Queen y no les llegan no sólo a los talones a cualquiera de esos artistas, sino que ni siquiera a la planta del pie.
– Porque esa onda de chicos ricos que tienen tristeza ya aburrió hace rato.
– Porque son la banda ideal para que escuchen los adolescentudos que se la pasan quejándose de que sus padres no los entiendeny de que la sociedad los margina, a la vez que se la pasan sacándose fotos para subir a sus flogs usando los celulares con cámara que les compraron sus padres gracias a que se rompen el lomo laburando para la sociedad.
– Porque un nombre con tanta onda como My Chemical Romance merece que pertenezca a una banda mejor.

1 – LA 25

– Porque representan todo lo peor de la lumpenización del rock.
– Porque se dicen stones y Junior debe tener tanto en común con Mick Jagger como pueden el Cabra de Las Manos de Filippi y Patti
– Tienen ¡tres! guitarras y no logran un sonido de acuerdo a esas 18 cuerdas., siguen con los tres acordes mal tocados de siempre (y el problema no es precisamente que hagan temas con tres acordes, Lou Reed hizo TEMAZOS con dos o tres acordes).
– El estribillo de “Solo voy”, ese que dice “Más pasa el tiempo, más 25 soy”, debe ser el estribillo más demagógico en la historia del rock. Superando con creces aquello de “En tu andar veo mi andar y somos los mismos de siempre” de La Renga (y eso que La Renga me cae bien).
– Porque es tan fácil pegarle a La 25 que tuve que ampliar la lista a un total de 5 bandas, incluyendo un desempate entre Callejeros, El Bordo, Juanse solista, Jóvenes Pordioseros y siguen las firmas.

Se invita a los lectores a opinar sobre las bandas que odian…

Apostillas de hoy

– Sólo a nosotros se nos ocurre ir a estudiar al Coffe Store de Olivos en vísperas de un discurso presidencial.

– Llama la atención los bocinazos protestones que se escuchaban ANTES del discurso de la presidenta, como diciendo “No sé que va a decir, pero por las dudas igual me quejo”.

– Es ciertamente curioso leer un apunte de un autor exageradamente peronista justo en el momento en que están transmitiendo el mensaje de Cristina por cadena nacional.

– Por cierto, me llama la atención que en dicho texto, en la parte donde se nombra a los intelectuales del peronismo no se lo nombre -a pesar de que aparece en la bibliografía consultada del autor- ni se haga referencia a Arturo Jauretche.

– ¿No es un poco exagerado y como no tiene nada que ver mezclar los bombardeos del ´55 con el conflicto campo-gobierno?

– ¿Es realmente necesaria la movilización a Plaza de Mayo?

Es la democracia, estúpidos

Otra inteligente nota de opinión de Mempo Giardinelli, publicada el pasado jueves en Página/12.

“ES LA DEMOCRACIA, ESTÚPIDOS”

La llamada “crisis del campo”, lejos de resolverse luego del último, mesurado discurso de la Presidenta, parece deslizarse por senderos peligrosos para la República.

Ya el país sabe que fue mentira el enfrentamiento entre dos “partes”. Hoy todos sabemos que “el campo” es, en realidad, un sector de empresarios rurales que protestan porque van a ganar menos de lo que tenían pensado. Y todos sabemos, también, que el Gobierno metió la pata, no la sacó a tiempo y sigue confundido.


Pero lo que no parece claro –y hay que evidenciar– es que lo que este conflicto puede estar esmerilando, y muy velozmente, es a la democracia misma.

No importa si la sociedad argentina se merece esto o no. Tampoco importa tanto tal o cual retención, o si el malo de la película es Néstor o es Cristina.

Acá y ahora el debate profundo es si llegamos al final de un ciclo de 25 años de democracia imperfecta y volvemos para atrás; o si mejoramos las instituciones de la Constitución Nacional para avanzar hacia una democracia más justa, eficiente y distributiva.

Hay gente humilde que repite consignas vacías porque creen creer lo que les dicen la radio, la tele y los grandes diarios. Hay los que fueron tocados en sus intereses y hay un fuerte resentimiento en otros cuya situación económica no lo justificaría. Y hay, incluso, personas con largas trayectorias progresistas en posiciones inesperadamente retrógradas.

Todos buena gente, acaso lanzados sin saberlo contra la democracia. A la que culpan de todo cuando dicen que “esto no es una democracia”. A partir de esa negación, avalan un insurreccionalismo suicida como el que ha instalado astutamente el PCR, montado a caballo de la ingenuidad política de muchos y del cretinismo de otros.

Esa confusión es gravísima, porque ignora o niega que una cosa es la democracia y otra son los malos gobiernos.

Uno puede tirar la bronca contra este o aquel gobierno, o contra todos, pero eso es criticar una gestión. Que se puede cambiar. Todo puede cambiarse dentro de la Constitución y la ley. Precisamente por eso la democracia nunca es culpable y, al contrario, es la mejor garantía de cambio.

Parece mentira tener que recordar que la democracia es la lenta construcción de convivencia que venimos haciendo desde el ’83 y que hoy nos permite mantener la serenidad, tolerando la mentira contumaz que fluye del dial y de la tele, hoy repertorio de lugares comunes, editorialización disfrazada de información y censura de las ideas diferentes.

Más allá de matices, intereses corporativos o razones económicas, lo que el sector rural está haciendo desde hace tres meses es minar las bases de esa convivencia. Acaso la mayoría de ellos no lo ve, o no lo quiere ver, pero es la democracia la que está siendo esmerilada. Por eso huelgan todas las comparaciones con piquetes y piqueteros anteriores.

Con el espejismo de un dizque “nuevo federalismo” claramente anticonstitucional, y con la renovada demonización del “Estado” que para ellos encarna el matrimonio K, enormes porciones de las clases medias y altas se tragaron la masita envenenada de “campo versus Gobierno” y con eso revivieron lo peor de la Argentina: la polarización de posiciones. La vida nacional en blanco y negro.

Algunas entidades de elite, los pools sojeros, el capital más concentrado de la agroganadería, incluso sectores protegidos dentro del mismo Gobierno K, junto a prácticas periodísticas abyectas, están carcomiendo la democracia.

Generan desaliento, liman la confianza en las instituciones, instalan la idea de caos, descontrol y “desgobierno”. Todo eso que antaño precedía a los golpes militares.

En entusiasta coro anuncian que se acabó el crecimiento; que la inflación nos fagocita; que la economía se desmorona; que las encuestas “muestran” el desprecio popular hacia los K y así siguiendo.

Incluso proclaman un desabastecimiento que ha de estar sólo en Buenos Aires –es hora de que se enteren– porque aquí en el Chaco, mientras escribo esta nota, no hay desabastecimiento de nada. Supermercados, carnicerías, verdulerías, almacenes y ferias de barrio están como siempre. La semana pasada vi lo mismo en Santiago del Estero y en Tucumán, Córdoba y Rafaela. Y anoche en Corrientes. Debemos ser marcianos entre góndolas llenas.

Tal como hicieron todos los golpes de Estado, operan sobre las clases medias. Atemorizan, amenazan, golpean. Así es como golpean. Confundiendo, golpean. Gritando como el desaforado señor De Angeli. Y mezclándolo todo: resucitados chinoístas con caceroleros de Barrio Norte; insurreccionalistas atrasados un siglo junto a la vieja oligarquía terrateniente; paisanos con gente paqueta de Barrio Norte; la correntina Pando con represores retirados de Recoleta. Todos exaltados y con escarapela.

Y con ellos, muchos chacareros verdadera y sinceramente afectados, pero con el libreto escrito por discípulos de Neustadt y Grondona.

Biblia y calefón, mondongo con dulce de leche, lo que se oculta es la soja transgénica que en casi todo el mundo se prohíbe pero aquí protegen todos, incluso el Gobierno. Y que arruina la tierra porque glifosato mata humus, y con eso no hay tutía. En Europa no se permite ni un metro cuadrado de transgénicos (salvo experimentales) y Francia acaba de cerrar incluso la importación. Pero de eso acá ni se habla y por eso es imperativo desnudar las tramas mentirosas que hoy difunden incluso los más inteligentes colegas, devenidos verdaderos dirigentes opositores.

En cuanto al Gobierno –al que voté y sin embargo cuestiono cada vez más por su torpeza y poca transparencia– se trata de defender la terminación de su mandato en 2011, para que sea sustituido, si ésa es su voluntad, por los votos del soberano. Y federalismo sí, claro, pero no más con “puebladas” inducidas.

Por eso es también un peligro que el Gobierno no reaccione. Su propia incongruencia le extravía el buen juicio y por eso no sabe ofrecerle a la sociedad una rápida salida a la emergencia; ni propone una reforma agraria surgida de un sano debate nacional como el que debe hacerse sobre retenciones, radio y televisión y derecho a la información. Por eso está el Congreso semicongelado; por eso mienten estúpidamente el índice inflacionario; y por eso junto a ministros y funcionarios que son de lujo se apuntalan otros que debieran ser corridos, por corruptos o por ineptos.

Lo peor de la Argentina ha vuelto. Junto a genuinos y heroicos chacareros, y desplazado ya el campesinado más pobre, los monstruos del pasado operan travestidos (con perdón de los travestis) en ruidoso montón.

Sólo que como esta vez se topan con una sociedad que hizo culto de la memoria, veremos quién gana. Porque en esto sí hay dos sectores: los demócratas y los “destituyentes”, como se dice ahora, conscientes o no.

Nota original: acá.