Esta noche

Leía en Twitter algo que le ocurrió a Juan Pablo, el Sr. Marido de B.A. Foodies, en donde le llegaba un SMS desconocido diciéndole “me gusta cuando me comes el culo”. Bizarro, sí.

Es difícil comprender cómo es que uno puede mandar un SMS equivocado a alguien desconocido. Uno no suele escribir el número al cual manda el mensajito, sino que lo selecciona de una lista de contactos. Pero no es la primera vez que ocurre.

Hace unos años, estábamos con un grupo de amigos reunidos en el departamento de uno de ellos. Habíamos pasado una agradable tarde en Parque Sarmiento, y estábamos charloteando viendo qué hacer en ese atardecer.
En eso, a uno del grupo el celular le hace un ruidito indicándole que acababa de recibir un nuevo mensaje de texto. Lo lee y se sorprende.
¿Qué había ocurrido? Pues que había recibido un mensaje de un desconocido, que decía lo siguiente:

“Esta noche te voy a hacer comer la pija toda”

Mensaje intrigante y desconcertante. Y con mala gramática.

En esos casos, uno puede optar por dos cosas: El angelito parado en uno de los hombros recomendaría indicarle a la persona que lamentablemente se ha equivocado de número. Por otra parte, el diablito que está sobre el otro hombro nos tienta para realizar una maldad.

Obviamente, ganó el diablito…
Así que lo que hicimos fue que TODO el grupo (hombres y mujeres), unas diez personas, le respondiese, tipeando el mismo mensajito: “A nosotros tambien nos gustaría que nos comas la pija toda”… Creo que después de recibir toneladas de dicho mensaje, se dio cuenta de su error.

Tiempo extraño

Es sabido que en varios países angloparlantes usan unidades de medida que poco y nada se asemejan al sistema métrico decimal por todos conocidos. Leguas, yardas, onzas, pintas, pies, varas, libras, etc. conforman un abanico complicado y poco proporcional.
Con el tiempo uno se va acostumbrando a hacer aproximaciones. Así uno va sabiendo que un metro son más o menos tres pies; también que para pasar de libras a kilos es más o menos la mitad; o que una milla es aproximadamente 1,609 kilómetros.

Sin embargo, parece que en Londres ahora han adoptado un nuevo sistema de medición horaria. Ya no hay el viejo sistema de 24 horas, que algunos suelen dividir en dos de 12, separados en AM y PM. Ahora hay un sistema mayor. Para ejemplo, vean esta propaganda de la marca yeta de celulares basada en el modelo LG KP570 (modelito recomendado por quien esto escribe):

Por lo visto, en Londres (que ahora tiene una diferencia horaria de 5 horas con Buenos Aires a pesar de que estamos en la zona -3) usan un nuevo sistema horario, donde al menos, hay unas 28 horas diarias. Si no, ¿cómo se explica que sean las 14 AM?

Llámame

En cuántas películas hemos visto que los protagonistas están en un sitio alejado, en una situación potencial o realmente peligrosa para sus vidas, quieren comunicarse vía celular para recibir ayuda y el teléfono no funciona o no hay señal…
Pues bueno, alguien con mucho tiempo en sus manos y mucho conocimiento cinematográfico, ha realizado una compilación de varias escenas en donde dicha desgracia sucede.

Lo más curioso es que he visto una buena cantidad de las películas que aquí aparecen.

Pata de perro

Mas allá de que la idea de que uno puede llegar a levantarse a una persona mediante frases cursis enviadas vía SMS se me hace algo estúpida, y mucho mas allá de esa comparación con Romeo y Julieta, lo que hace aún peor a este aviso es ese “piés” en hermosas letras con una hermosa tilde.
Digo yo… ¿este aviso no pasó por los ojos de directivos y personas de cargo jerárquico intermedio antes que llegue a la pantalla? ¿Nadie llegó a ver esa animalada?

Si los chicos y chicas se dejan llevar por estos avisos, mucha suerte no van a tener…