Maldito captcha

Creo que con eso de usar caracteres extraños para evitar que sea una máquina y que sí sea un humano el que está tratando de usar el link, los captcha a veces se zarpan un poco…

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La casa cercana al Unicenter

¿Cabeza duras? ¿Una cuestión de resistencia? ¿De aguante? ¿De raíces?
Difícil determinar la razón…
Todo aquel que vaya al Unicenter Shopping (Martínez) e ingrese por el lado de la calle Edison podrá notar algo curioso. El shopping abarca una ENORME manzana, y sobre ese lado hay una pequeña estación de servicio (conectada también con el estacionamiento de Unicenter) y, al lado, solita, una casa.
Ahí, sola, en medio de la manzanota unicentera, con muros de ligustrinas marcando sus límites, lugar para dos o tres autos y hasta un pequeño jardín a la entrada.
Y es que hay casas enfrente, de ambas puntas del shopping. Pero en el mismo terreno, solamente ésta.
Si uno se pone a pensar, es más que curioso. Una casa sola, en medio de la vorágine. Por un lado, está el problema de la superpoblación que suelen tener dichos lugares en períodos de vacaciones o vísperas de fiestas o eventos comerciales (día del niño, del padre, del hijo, del primo tercero o del amigo del vecino del amigo, por ejemplo). Por el otro lado, tienen la ventaja de que a metros tienen todos los servicios, cine, etc., sin preocuparse porque muy de noche el colectivo suele tardar un par de añitos.

El otro gran problema es que si un día ellos o los herederos de los dueños deciden vender la casa, será difícil saber si alguien desea comprar una casa con esas características.

Dicen los que saben que a los dueños de la casa, la gente de Unicenter les ha ofrecido grandes sumas de dinero para comprarles el terreno, y han recibido negativas.

Realmente curioso, lo de la casa cercana al Unicenter.

El estacionamiento del Unicenter en un día de mucha concurrencia y atrás, la famosa casa.

La llamada telefónica

Cómo descolocar y dejar mudo a un telemarketer.
Lección 1: Saque a relucir las palabras en su significado exacto.

Lunes, por la tarde. Me encontraba descansando, recuperando energías después de un largo domingo post electoral donde estuve trabajando hasta las siete menos cuarto de la mañana del lunes.
Estábamos con Mi Novia tirados mirando un capítulo de Supernatural, cuando suena mi celular. Miro la pantalla y el ID decía “número privado” (¿hay números públicos?). De todas maneras atiendo y escucho una voz que dice algo así:

Vendedor: Hola. Soy Fulanito de Tal, lo estamos llamando de Movistar. El motivo de la llamada es para ofrecerle una mejora en su plan por solamente 20 pesos más mensuales, con la ventaja de que tiene más créditos y la mar en coche…
Emepol: Ajá
V: … porque nosotros vemos que usted suele realizar recargas mensuales.

Aclaro que mi ritmo de recargas mensuales debe ser de una o dos veces por año. Ahí fue al contrataque:

E: No SUELO realizar recargas. Puedo llegar a hacerlo en alguna circunstancia especial, pero no es algo que haga habitualmente. Sólo muy de vez en cuando, no SUELO hacerlo (repetí).
V: Bueno, para nosotros eso es que suele hacerlo.

Y, convirtiéndome en el Sr. Real Academia Española retruqué:

E: No, no, no… SOLER hacer algo, es realizar determinada acción con asiduidad.

La reacción frente a tan inesperado comentario fueron cinco segundos de silencio e incredulidad, tras lo cual cortó sin decir siquiera adiós.

Ya lo saben: Ante la insistencia, destaquen la literalidad de las palabras. Dejarán al telemarketer en una postura similar a la del vendedor de un chiste de Mafalda diciendo “Entonces en aquel curso de ventas, no estaban todas las respuestas”.