Una más y…

Como viene siendo costumbre desde hace un tiempo, Patricio Fontanet vuelve a ser noticia por causas que van mas allá de la música que intenta hacer. Como si a casi 8 años de Cromagnon la memoria pareciera no existir, este muchacho volvió a hacer de las suyas, tocando para 3000 personas en un lugar que en teoría, estaba habilitado para 1500.

Es incomprensible además el hecho de que la policía se haya visto “desbordada” y que a la Municipalidad de Paraná “le hicieran caso omiso” los organizadores del evento. Si así fue, quiero creer que el recinto ya está clausurado por tiempo indefinido.

Mas allá de esas culpas, es inadmisible que un tipo como Pato Fontanet no intente hacer algo para cambiar la realidad de los lugares donde tocan las bandas, especialmente luego de la tragedia en la que su ex banda se vio envuelta.

Ocho años y casi 200 muertes después, el tipo pareciera haberse desentendido del tema. Se han realizado constantes volantes, haciendo referencias veladas a censura, cuando siempre pudieron decir lo que quisieran. Hicieron varios shows cuando mientras tanto, otras bandas la remaban duro contra la corriente para encontrar lugares dónde tocar. Hicieron la promoción de un show caracterizando las promos como si de carátulas judiciales se tratara. Luego de una convocatoria a declarar, dijeron que no estaban “psicológicamente preparados” para responder preguntas.
¿Seguimos nombrando?

Ahora, con este nuevo proyecto, Fontanet vuelve a hablar de justicia desde el nombre de la banda, “Casi Justicia Social”, nombre cuyas siglas evocan el acrónimo de su ex banda.

No voy a decir que es un asesino y es el máximo culpable de lo acaecido en la trágica noche de diciembre de 2004, pero si que él y sus compañeros de banda tienen mucha responsabilidad.

Mientras, los fans lo siguen defendiendo a capa y espada. Aunque, con el “caso Vázquez” muchos seguidores seguían hablando de la teoría del accidente, en la ocasión en que murió a causa de quemaduras la esposa del batero.

Señor Fontanet: media pila, dedíquese al hogar.

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Fuck you

Este es un post con “lenguaje soez”. Así que si a ud. le molesta, puede seguir navegando las miles de páginas que internet le ofrece.

Y es que sólo queda decir “Váyanse todos al carajo”. No queda más que agregar luego de la tragedia ferroviaria acaecida hace dos días en la estación Once. Por si alguien lee esto desde afuera del país no se enteró, les comento: Miércoles 22, 8 y pico de la mañana (hora pico, piquísima). Tren que llega a la estación terminal Once, desde la zona oeste. Tren que como de costumbre, viene cargadísimo, con gente colgando de donde puede. El tren no se detiene y se estrella contra el final de la vía, dejando 51 muertos y más de 600 heridos.

Por eso, justamente por eso, que se vayan todos a cagar.

Que se maten los dueños de TBA, esos hermanitos que no invirtieron un peso en aquello que debería invertirse, y por eso los viejos vagones no tienen dos pesos destinados a su mantenimiento.
Que se deje de joder el gobierno, luego de tantos anuncios y nuevos anuncios del soterramiento del Sarmiento. Ni un pocito se ha realizado. Nada que apunte a que haya menos cruces ferroviarios y por ende, tiempo entre formaciones. Además, ¿no es hora de alguna declaración emitida “desde arriba”, aunque sea un simple mensaje de empatía?
A la mierda Schiavi, sobre todo. A las pocas horas de ocurrida la tragedia, salió a defender lo indefendible, con excusas y dando cátedra sobre cómo ser el Capitán Obviedad. Lo peor, cuando habló de que si hubiese ocurrido el día anterior (feriado), las consecuencias hubieran sido menores. Schiavi, te recibiste de hijo de puta.
Que se vayan a cagar los “padres de Cromañón”. Siete años pasaron, y Mitre sigue (seguía) cortada, con la excusa de honrar la memoria de los chicos que murieron. Todo bien, a mí que he sido un gran habitué de recitales, me jodió terriblemente lo ocurrido en diciembre de 2004, y en este blog hemos hablado muchísimo del tema, y de las responsabilidades de los mismos Callejeros. Pero, volviendo al tema central, si Mitre hubiera estado abierta, este miércoles las ambulancias no tendrían que haber tenido que hacer un rodeo de varias cuadras para llegar al lugar del desastre. ¿Había que esperar un desastre para reabrir la calle?
A la mierda Macri. No tuvo responsabilidad directa en el accidente, pero una orden judicial de hace más de dos años había ordenado reabrir el tránsito de Mitre. ¿Por qué no la hizo cumplir?
Y por sobre todo, váyanse bien a la mierda todos aquellos, políticos de todas las ideologías, sindicalistas, etc. que van a querer hacer lucro político con las muertes.

Que no se repita. Pero más que ello, que no ocurra.

La bengala perdida

Lamentablemente, tarde o temprano, iba a ocurrir.
A seis años de Cromagnon, no aprendimos nada como público de rock…

Toca La Renga, mucho público que va a disfrutar del show y la puesta en escena, playlist impresionante según dice (incluyendo temas que hacía MUCHO que no tocaban). A segundos de comenzado el show, se prenden algunos artificios pirotécnicos. Uno de los responsables tira una bengala a una dirección aleatoria, la cual lastima seriamente a un pibe (está grave).

Muchos hoy en día en foros, en comentarios, etc. siguen defendiendo el uso de las bengalas como parte imprescindible del manual del rocker argentino. Al carajo con el manual. El espectáculo lo da la banda que está en el escenario y el público participa (con mayor o menor grado de involucramiento), no al revés.

Hace un par de años tocaban Las Pelotas en Obras, en un festival. Un show bastante desparejo, con un Bocha demasiado colgado para mi gusto. Sin embargo, tuvo su momento de lucidez cuando frente a la catarata de tres tiros, anunción con dejar de tocar si la actitud proseguía. Un par de minutos después, como cagándose en el pedido del músico al que fue a ver, alguien volvió a la carga. Los músicos se fueron del escenario y no volvieron por más de diez minutos. Mientras, el público “le sugirió” al culpable que se retire del estadio.

Actualmente, tímidamente, las bengalas fueron retornando. En recitales de La Renga (a pesar de los pedidos de Chizzo), o del Indio Solari, comenzaron su regreso.
Los foristas argumentaban que no pasa nada en lugares abiertos. Acá tienen el “no pasa nada”. Con el argentinísimo “no pasa nada”, un pibe está sufriendo. ¿El responsable? Ni noticias…

Aprendamos a disfrutar.
Y para el caso, varios han resaltado la contradicción de enarbolar el clásico cantito de “el que no salta es militar” a la vez que se sostiene una bengala. ¿Les suena conocido “Fabricaciones Militares”?

Justicia

“La justicia no es muy justa” (Tabaré Rivero)

Finalmente, se dieron a conocer las sentencias por el “caso Cromañón”, a casi cinco años de aquel fatítido fin de año de 2004. Aún no están efectivas las condenas, faltan apelaciones y otras yerbas, pero es sabido que a Chabán le dieron 20 años de cárcel. Y de la banda, sólo quedaría preso el manager.
¿Los músicos? Bien, gracias.
Salvo la multa, que deben pagar todos los implicados, no recibieron pena alguna. Los tipos, simplemente, seguirán con sus vidas.

Ojo, yo creo que Chabán tiene su parte de responsabilidad, más que nada por el hecho de la puerta con candado, etc. Pero estos pseudomúsicos son mucho más responsables, ellos también son copartícipes de la sobreventa de entradas, ellos son los que festejaban que los shows se conviertan en una especie de bengalódromo y el público que las prendía tampoco es inocente. El mismo Chabán habló sobre el tema de la pirotecnia, pero músicos y público se las ingeniaban para meterlas aunque su uso adentro estaba prohibido. Igual lo peor de Ca$hejeros es la actitud cínica de la banda con las canciones post Cromagnon hablando de jueces, sus comunicados de prensa donde imitan una citación judicial y sus afiches donde aluden indirectamente a la censura (ver imagen de boca cosida en los volantes del ultimo show).

¿Me van a decir acaso que ellos no sabían que el boliche estaba sobrevendido? Alguna vez dijeron que cuando Chabán les mostró el lugar, él les dijo que cabían como 4000 personas (la capacidad real era de mil y pico). Vamos… para el caso, si los invito a mi departamento y les digo que en el living entran 70 personas cómodas, y me das bolilla pueden darse dos cosas. O sos un imbécil que te creés cualquier obviedad, o sos un hijo de puta que me sigue la corriente.

Con respecto al cinismo profesional de la banda (lo único en lo que deben ser profesionales), ya se ha hablado en este blog bastante sobre sus carteles y afiches. También pueden encontrar comentarios interesantes en el blog del periodista Eduardo Fabregat.

Tenemos a los fanáticos de la banda, sin nada mejor que hacer un día de semana al mediodía que estar en la vereda agitando banderitas y cantando loas y gritos de victoria a pocos metros de la cara de los familiares de los sobrevivientes.

También puede encontrarse una absoluta falta de interés por buscar quién fue el hijo de puta que encendió la bengala / candela o lo que cadorna sea.
Lo único bueno que trajo Cromañón es que en muchos lados desapareció la cultura de la pirotecnia, eso de que el público debe ser el más groso. Hace unos años participaba bastante de los foros de una página de música, de la cual me fui harto de lo que llamo “fundamentalistas del rock”. En esos tiempos pre tragedia yo ya discutía con un flaco (seguidor de estas bandas pro cultura del aguante) que se enorgullecía de las bengalas que llevaba a cada recital de Callejeros y otras bandas similares.

Muchos, unos cuantos, siguen pidiendo la cabeza de Ibarra servida en bandeja y en éste punto es donde tengo uno de mis mayores disentimientos con mucha gente. En una estructura vertical del tamaño del gobierno de la ciudad, no siempre el que está arriba está al tanto de los mequetrefes que pueden cometer aquellos que están a varios intermediarios de distancia. Posiblemente a los inspectores coimeados jamás los vio personalmente. Ibarra tuvo más culpas por lo que pasó después de la tragedia ya que tendría que haber hecho rodar varias cabezas incluyendo a inspectores corruptos, bomberos corruptos y policías de alto rango corruptos.

En suma, falló la justicia con la (no) condena a Callejeros, falló con la corta condena a los inspectores (¡dos años!).

Y quedan muchos cabos sueltos en la cadena de responsables de las muertes. Los otros bengaleros, los que puteaban a Chabán en todas y cada una de las ocasiones en las que pedía que la corten con la pirotecnia, los padres irresponsables que usaban el baño como guardería de bebés, los que se creian vivos por colarse en el boliche (pero la plata para los Tetra y las bengalas la tenían bien guardada)… Muchos, en fin.

Ahora se vienen las apelaciones. Con un poco de suerte, la situación de los músicos se revierta. Ese día, capaz que la justicia empieza a ser algo más justa.

Y siguen tocando…

Mientras algunos (unos cuantos) siguen con su agotado grito de basta de culpar a Callejeros, otros esperamos que finalmente se haga un poco de justicia.
Ya está cercana la fecha en que se dictará sentencia por lo ocurrido en República de Cromañón a fines de 2004, tragedia que culminó en la muerte de 190 personas.
Sin embargo, cuatro días antes de dicho día, los músicos (o algo así) de Villa Celina se van a estar presentando. Con la fecha de sentencia sobre sus cabezas, es lógico pensar que puede ser (recién ahora) el último show de los pirotécnicos muchachos expertos en el arte de lavarse las manos.
Ya se ha hablado mucho sobre esta actitud del grupo, mi opinión es harto conocida y hasta hemos visto el afiche de su recital anterior, donde el arte reproducía una citación judicial.

Pero en esta ocasión, el cinismo tocó techo, lo pasó y llego hasta la estratósfera:

Observen esa boca con costuras, referencia inequívoca a aquella remanida frase de “nos quieren tapar la boca”. O sea, lisa y llanamente, censura.
Si nos ponemos a pensar, algo que precisamente no sufrieron los tipos, fue la censura.
Mas allá de la responsabilidad que le puede caber a cada uno de los involucrados, sabemos que Omar Chabán está esperando sentencia en su celda, y que la cadena de responsabilidades culminó con el alejamiento de Ibarra de la conducción de la ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, estos muchachos tocaron, grabaron discos plagados de referencias a jueces y juicios en las letras de sus canciones, volvieron a tocar, aparecieron en radios. O sea, de qué censura me quieren hablar.

Ojalá que en pocos días, la cosa cambie para bien. Todos los que amamos la música sabemos que la música no daña, pero las personas sí. Y por más que obviamente no fue la intención de Callejeros provocar la tragedia, no pueden permanecer ajenos a lo que sucedió.