El porro es del metal

Esta es la famosa tapa del diario Libre que tanto dio que hablar:

El tremendo titular (que ocupaba casi dos tercios del alto de la página) se debía a que Sofía Gala fue “sorprendida” fumándose un porro en un recital de Fito Páez.
De tantas cosas que pueden decirse, rescatemos un par:

  • Creo que para un medio de comunicación hay cosas más importantes que ocuparse que el hecho que una joven (sea hija de famosos o del verdulero) se haya fumado un porrito. Y mucho más cuando el hecho ocupa tanto de una tapa de un diario.
  • Ese titular… “Sofía Gala porro”. Como que ahí falta algo. No sé… Un verbo, una acción, un corrector, un periodista…
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Influencia

Es sabido que Tarantino es un fanático del cine… ¡y no teme demostrarlo!
Un tipo que también tiene mucho amor por el cine (aparte de mucho tiempo) hizo una compilación de referencias cinematográficas que aparecen en los dos volúmenes de Kill Bill.
Tanto las escenas que son influenciadas por otras hasta pequeños detalles como escenas de la película japonesa que mira La Novia al final de la película.
Al final, aparecen las autoalusiones tarantinescas que son comunes en sus filmes, como los primeros planos de pies descalzos, escenas con la cámara apuntando desde el baúl/capot de un auto, etc.

Everything Is A Remix: KILL BILL from robgwilson.com on Vimeo.

El fútbol por lo menos les enciende el alma

¿Equipo chico? ¡De acá! diría Alberto Olmedo, de haber nacido en Villa Crespo.

Reconozco que no soy la persona más futbolera del país. Sin embargo, uno tiene su corazoncito que apunta a una dirección, hacia un estadio y/o tablón. En mi caso, como ya lo he comentado más de una vez, está ubicado en la calle Humboldt de Capital Federal, más precisamente en la cancha de Atlanta.

Y el ser de Atlanta es motivo de celebración en estos días, ya que el “equipo chico” ha vuelto a los terrenos del Nacional B, coronándose campeón en una de las mejores campañas de los últimos años. Pocos casos deben haber en el fútbol local de un equipo que se consagra a cuatro fechas de finalizar el campeonato.

Y mas allá de que no soy de ir seguido a la cancha, tengo buenos recuerdos de partidos pasados, siempre en compañía de mi viejo y de mi primo (los hinchas bohemios más fieles que conozco).

Valga como ejemplo otro gran campeonato, allá por principios el año ’82. Atlanta estaba en otro gran campeonato, a punto de coronarse campeón. Jugaban a la noche y salimos del partido muertos de hambre. Terminamos en un restaurante cercano donde un mozo nos sopló que los jugadores irían a comer allí luego de ducharse. Una gran mesa central estaba dispuesta para ellos. Colocamos un banderín en un vaso a manera de homenaje. Cuando llegaron los jugadores pasaban y muchos acariciaban y besaban la banderita. Uno de ellos, incluso, firmó un autógrafo para un servidor.

O, en un camping en Colonia, luego de todo un fin de semana santa, ya a punto de tomar el Buquebús, cuando un “amigo de campamento” me comentó que era de Atlanta. Y es que en los equipos no tan masivos, suceden esas cosas, de encontrarse con otro hincha, y sentirlo más cercano. No es como Boca o River, que los encontrás por montones.

Otro campeonato fantástico fue por 1996. Ganamos el clausura, con un equipo y un técnico de puta madre. Al final del partido, mezclados entre la hinchada, con mi primo dimos la vuelta olímpica con los jugadores. Después jugamos la final con Dock Sud, ganadores del apertura. Ellos fueron locales en la cancha de Racing, y luego nosotros en la de Ferro. Ganamos.

Y hablando de cancha, hay un partido de locales donde se largó una lluvia torrencial, y terminamos “mirando” el partido debajo de los tablones de la popular.

En fin, sobre este supuesto equipo “chico” hay mucho para decir.

Pero ¿chico? ¡De acá!

Llámame

Después de batir récords en llamadas, de aprenderme la musiquita de espera, y quejas y una "pila así" de nuevos números de reclamo, la gente de Telecom finalmente ha decidido instalar mi teléfono.
El pedido fue el 12 de enero, por lo que sumamos casi cuatro meses de espera. Luego de dirigirme personalmente a la sede de Vicente Lopez, una señora muy amable se encargó, tomó las riendas y (a pesar de que es una oficina sólo de ventas) llamó para pedir que por favor vengan a mi casa.
Es bueno que a pesar de toda la burocracia y todo el monopolio, a veces en los servicios públicos hay gente copada que da una mano.

La bengala perdida

Lamentablemente, tarde o temprano, iba a ocurrir.
A seis años de Cromagnon, no aprendimos nada como público de rock…

Toca La Renga, mucho público que va a disfrutar del show y la puesta en escena, playlist impresionante según dice (incluyendo temas que hacía MUCHO que no tocaban). A segundos de comenzado el show, se prenden algunos artificios pirotécnicos. Uno de los responsables tira una bengala a una dirección aleatoria, la cual lastima seriamente a un pibe (está grave).

Muchos hoy en día en foros, en comentarios, etc. siguen defendiendo el uso de las bengalas como parte imprescindible del manual del rocker argentino. Al carajo con el manual. El espectáculo lo da la banda que está en el escenario y el público participa (con mayor o menor grado de involucramiento), no al revés.

Hace un par de años tocaban Las Pelotas en Obras, en un festival. Un show bastante desparejo, con un Bocha demasiado colgado para mi gusto. Sin embargo, tuvo su momento de lucidez cuando frente a la catarata de tres tiros, anunción con dejar de tocar si la actitud proseguía. Un par de minutos después, como cagándose en el pedido del músico al que fue a ver, alguien volvió a la carga. Los músicos se fueron del escenario y no volvieron por más de diez minutos. Mientras, el público “le sugirió” al culpable que se retire del estadio.

Actualmente, tímidamente, las bengalas fueron retornando. En recitales de La Renga (a pesar de los pedidos de Chizzo), o del Indio Solari, comenzaron su regreso.
Los foristas argumentaban que no pasa nada en lugares abiertos. Acá tienen el “no pasa nada”. Con el argentinísimo “no pasa nada”, un pibe está sufriendo. ¿El responsable? Ni noticias…

Aprendamos a disfrutar.
Y para el caso, varios han resaltado la contradicción de enarbolar el clásico cantito de “el que no salta es militar” a la vez que se sostiene una bengala. ¿Les suena conocido “Fabricaciones Militares”?