Llegó el Cafe Tacuba

Porque Rubén Albarrán se la pasa sonriendo cuando escuchan los cantitos del público presente. Porque cuando dicen alguna frase que puede pecar de demagogia, en ellos te la creés un poquito más. Porque es fácilmente deducible que aún con 25 años de carrera, ellos la pasan muy bien arriba del escenario. Porque los he visto en lugares y situaciones diferentes (teatros, festivales, estadios, recintos recitaleros) y en cada uno de ellos parecieran ser la banda idónea para el sitio. O, porque sencillamente, hacía mucho tiempo que no veía a esta banda, una de las mejores del rock latino, tocando en vivo.

Sí, señores. Cafe Tacuba se presentó el 29 de octubre en La Trastienda, tocando durante dos horas y cuarto para 800 personas que no pararon de cantar, saltar y aplaudir durante los aproximadamente 30 temas  que tocaron.

Luego de arrancar con Pájaros El baile y el salón (un tema nuevo y un clásico), le metieron enseguida dos hitazos, así de entrada, como Cómo te extraño (gran versión de un tema de Leo Dan) e Ingrata.

Así, se dan el lujo durante el concierto de hacer de todo. Tocar parte de El objeto antes llamado disco, que era justamente el material que estaban presentando, recorrer su vasta discografía, y hasta tocar el riff de Walk on the wild side, homenajeando a Lou Reed.

Y así, van tocando un tema tras otro, enganchándolos incluso como con Seguir siendoTengo todo (enganchadas al igual que en el disco Sino) y La 2, instrumental que fue coreado por todos los presentes.

Mientras se acerca el cierre, viene la infaltable coreo de Déjate caer, el slang del DF en Chilanga banda y para coronar, Volcán, del último disco.

Salen a arrancar los bises, aun resta bastante. Casi que más que bises es como una segunda parte del show. Luego de EresAprovéchate (dos temas con el tecladista Meme al frente) llega Esa noche  y luego de ese manto de tranquilidad, el pogo se enciende con El fin de la infancia.

Suben chicas del público a bailar en La chica banda, viene María (o va), viajamos en El metro, nos tomamos algo en el Bar Tacuba y, para el cierre, una puñalada con El puñal y el corazón.

La verdad, se los extrañaba.

 

Ojalá que siga lloviendo café

Café Tacuba se presentó el 6 de junio en el Luna Park, como parte de la gira en la que celebran 20 años de música. Un estadio lleno, caliente (a contraste del frío que hacía afuera), buen sonido (a exepción de los primeros 10 o 15 minutos) y una puesta de luces impresionante hicieron del show uno de los mejores del año.

El inicio fue a todo trapo. Mientras en las pantallas ubicadas a los costados del escenario se veían imágenes de los tacubos de niños, fotos sus primeros conciertos y hasta fliers de esas épocas, se iban los músicos acomodando en el escenario haciendo sonar las percusiones de La 9 (el estadio).
Enseguida, una seguidilla de temas a todo trapo: El borrego, tema que roza el hardcore; Pinche Juan; No controles y Alármala de tos.

Y la fiesta siguió, durante las 2 horas con 45 minutos que duró el recital. Temas de todas las épocas, de todos los ritmos, aquellos que hace mucho que no tocan, los hits también y aquellos del tipo “si no tocamos este tema, nos matan”.

Así pasaba la calma de María, el tarareo irresistible de El baile y el salón, los pasos de baile estilo boy band de Déjate caer, el ritmo de El puñal y el corazón o la base con reminiscencias disco de Volver a comenzar.

Aparte del batero invitado estable, el único invitado a compartir el escenario (por un momento creí que subiría Dárgelos a cantar en Esta noche) fue Alejandro Flores, para tocar el violín en Las flores y en Ojalá que llueva café.

Los bises tuvieron un comienzo con encanto, con el cantante Albarrán cantando Encantamiento inútil en una especie de burbuja, a la cual siguió El espacio.
Hacia el final siguieron Agua, Quiero ver y la balada Eres. Enseguida, un sinfin de slang del DF con Chilanga banda, baile con La ingrata y el cierre con La chica banda, que incluyó un medley en el medio con El ciclón.

Un gran recital, festejando unos merecidos 20 años de éxito, en el cual quedó demostrado por qué Café Tacuba es una de las mejores bandas de rock latinoamericanas.
Ojalá que sigan viniendo seguido, que siga lloviendo Cafeta…

Cafe Tacuba insiste (¡por suerte!)

A pocos meses de su anterior presentación en Buenos Aires, el cuarteto (¿o quinteto?) Cafe Tacuba vuelve a pisar suelo argentino. En esta ocasión, presentando su nuevo disco Sino, que fuera elegido por este servidor como uno de los mejores discos del año.
A continuación, luego del salto, un resumen de lo que pasó en el Gran Rex el pasado viernes 22 de febrero. Show visto desde cerquita: fila 12…


No llegamos a ver el corto set de Rosal, apenas oimos unos escasos 15 segundos cuando estábamos ingresando a la sala, así que no emitiré opinión sobre el mismo.

Alrededor de las 21:45 salió al escenario la banda mexicana conformada por Rubén Albarrán en voz, Joselo en guitarra, Quique Rangel en bajo y Emmanuel del Real en teclados, más el agregado de “Children” Ledesma en batería. Arrancaron con “Seguir siendo” al que le pegaron enseguida “Tengo todo”, tal cual empieza el último disco. Para el cuarto tema, todo el público del Teatro Gran Rex (colmado en un, digamos, 90 por ciento) estaba de pie bailando y cantando las irresistibles canciones tacubas.

El show abarcó momentos de toda la carrera de la banda, desde viejitos como “La chica banda” o “Alármala de tos” hasta temas de Cuatro Caminos como “Eo” o “Mediodía”. La nueva producción obviamente también fue mostrada, como temas como “53100”, “Volver a comenzar” o “Esta vez”.

Hubo un momento de unos silbidos cuando Albarrán comenzó una dedicatoria a “la gente de Argentina, de Chile, de Uruguay, de los Estados Unidos…”. Luego agregó: “Una cosa es la gente y otra son los que los gobiernan”.

Cerca del final, Albarrán salió con su clásica máscara de gallo para interpretar “Déjate caer”, donde al final del tema los cuatro músicos realizan su clásica coreografía al mejor estilo boy band.

Pero aún faltaba bastante para llegar al final. Seguían pasando los temas: Así “El outsider” se enamoraba a primera vista en “El baile y el salón”, diciéndole ´todo lo que tú “Eres”para luego sentir tristeza gracias a “El puñal y el corazón”, diciéndole a “María”… simplemente “Cómo te extraño”.

Fueron dos horas y monedas de un show impecable desde el punto de vista musical y con una escenografía simple pero eficaz: Medio escenario con una pantalla con LEDs, la otra parte, con unas barras horizontales que daban efectos lumínicos.

Esperemos que esta saludable costumbre de los shows tacubos se siga repitiendo, porque realmente vale la pena.

Top 5 discos 2007

Para festejar el regreso de la sección “Top 5” a este blog, veamos un repasito de los mejores discos (según la opinión de un servidor) que se editaron en este 2007 que terminó hace un mes y pico.
5 de acá y 5 de allá:

INTERNACIONAL

5 –Epica – “The Divine Conspiracy”. Hace poco, Nightwish y Tarja, su cantante de toda la vida, tomaron rumbos separados, entre acusaciones de divismo y otras cosas. En un momento, se corrió el rumor de que Simone, voz de Epica, sería su reemplazo. Finalmente esto no ocurrió. Y este año, Epica nos entrega un disco que conjuga la potencia de la banda con la calidad de la voz de su bella cantante, convirtiéndose en el disco heavy del año, según la opinión de este humilde servidor.
4 – PJ Harvey – “White chalk”. Polly Jean nos entrega un disquito que rompe con todo lo que vino haciendo hasta ahora. Dejó las guitarras a un lado y se sentó a un piano para un disco temerosamente impactante. Apenas ayudada por algunas cuerdas por aquí o una batería, su voz sigue destacándose. Nota especial para “The devil”, que buena manera de comenzar un disco.
3 – Manu Chao – “La radiolina”. El francés más español nos entrega un disco que parece un disco de transición entre sus primeros dos discos solistas y una nueva etapa que amenaza comenzar. Temas enganchados, conceptos que se repiten, y la polirritmia característica de Manu conforman la receta para un disquito ideal para escuchar mientras uno se mueve al ritmo de las canciones.
2 – Amy Whinehouse – “Back to black”. La reciente ganadora de varios Grammys demuestra que a pesar de sus problemas de adicción, tiene bien merecido los premios que estuvo cosechando. Buena música, músicos de puta madre y una voz que parece de una cantante negra hacen del disco de esta loca drogona una pieza para escuchar de punta a punta. Ah, y que bueno que Amy haya vuelto al pelo morocho, ya que teñírselo de ese rubio no fue precisamente la mejor decisión de su vida (y eso que ha tomado malas decisiones).
1 – Cafe Tacuba – “Sino”. Los muchachos mexicanos hicieron lo de siempre: volver a sorprendernos con simplemente un puñado de buenas canciones. Con mas protagonismo instrumental y algo más alejados del rock latino que los caracterizó, los Cafeta maduran y nos dan 15 canciones para disfrutar.

NACIONAL

5 – La Zurda – “Para viajar”. La banda de Haedo grabó un muy buen disco debut hace cuatro años con la ayuda de Santaolalla, vinieron giras, shows en festivales, promesas y la mar en coche. Pero un día, Santa La Olla dejó de darles bolilla, con excusas de que estoy a mil con el Bajofondo, que ahora no es el momento pero igual mandame un demo y la mar en coche, después de repente te enterás que está musiqueando con don Oscar en Hollywood y que se yo (¿deja vu, anyone?). Los chicos no se rindieron y con la ayuda de la G y la T de GIT sacaron este disco, donde mezclan folklore, rock, pop, y hasta algo de electrónica. Incluye “Despacito”, tema que tocaban muy seguido en los recitales (aunque todo mal con que no grabaron “Así nomás”). Se recomienda especial atención a “Me piace tanto” y a “Huaynot”, uno de mis temas del año.
4 – Las Pelotas – “Basta”. Otros que rompen también con un largo silencio discográfico, en esta costumbre que ahora agarraron muchas bandas de sacar un disco cada mil años. Y bueno, al menos esta banda tiene un par de músicos en Nono (provincia de Córdoba), uno en Chivilcoy y otros en Capital, y no debe ser fácil coordinar los tiempos para ensayar temas nuevos. En este disco, curiosamente, canta más temas Germán Daffunchio que Alejandro “Bocha” Sokol, si bien es él el encargado de poner la voz en “Como un buey”, uno de los temas de difusión.
3 – Gabo Ferro – “Mañana no debe seguir siendo esto”. El ex cantante de Porco (banda de la que hablé hace poco) nos entrega su tercer disco solista y demuestra que le es imposible sacar un disco con un título corto. Este es un disco dedicado a los vericuetos del amor como tema fundamental. Excelente compositor, Gabo Ferro nos entrega un disco no recomendable para gente insensible. Este es un disco que conmueve, con letras que vale la pena ponerse a leer y a escuchar. Se destacan cositas como “Cuando el amor no entra”, con un ritmo muy pegadizo a la vez que el muchacho canta sobre amores imposibles, o la belleza de “Toda el agua del mundo”.
2 – Artistas varios – “Al flaco, dale gracias”. Sí, un compilado aparece entre los mejores discos del año. Un grupo de gente de Mar del Plata preparó un disco homenaje a Spinetta y las ganancias del mismo son todas a beneficio de comedores infantiles de allá. Se trata, además, de un disco ¡triple!, con muchísimos temas (la mayoría grabados específicamente para este disco), con un librito que forma una cuidada presentación. Algunos de los artistas que participan: Palo Pandolfo con Ariel Minimal, Los Natas, Panza, Los Tipitos, Leo García, Valle de Muñecas, Lisandro Artismuño, Blues Motel, Club Astrolabio, Ubika, Samantha Navarro, Nikita Nipone… y siguen las firmas
1 –Pez – “Los orfebres”. Otra banda que nos sorprende, volviendo a romper estructuras. Luego de la calma de “Hoy”, el cuarteto liderado por Ariel Minimal vuelve a colocar los instrumentos con distorsionador y nos entrega un disco pletórico de electricidad. Guitarras al mango y el órgano marcando climas, mientras la base rítmica va marcando el paso, y las cabezas de los oyentes vuelan. El disco parece estar en un loop continuo, donde cada tema pareciera engancharse con el siguiente. Todo el disco es recomendable, aunque destaco acá el instrumental “(a Alejandro Jodorowsky)” y “Y cuanto más grita menos es escuchado”.

¿Y quiénes deberían sacar discos el año que viene?
– Divididos, siempre y cuando no sea el cuarto o quinto compilado consecutivo que sacan.
– La Tabaré, y de paso que crucen el charco. Recomendable banda uruguaya, ahora con el agregado de “Artecocum” a su nombre.
– Pearl Jam, para que bajen nuevamente a la Argentina.
– Palo Pandolfo, que hace tiempo que estamos esperando nuevo material del muchacho.
– Cienfuegos, que ya van 8 años desde “Hacia el cosmos” y además quiero escuchar “Más de lo mismo” en mi reproductor hi-fi. Así que amíguense y pónganse las pilas. Y de paso que den un showcito, que desde mayo que estamos esperando, y está bueno desquitarse cantando “La eternidad”, “El secreto del nombre” y tantas otras.

 

Cafeta en La Trastienda!

Las visitas de Cafe Tacuba ya se han convertido en un clásico, y cada una de ellas se convierte en una fiesta para sus seguidores. Luego de la presentación en el festival Pepsi Music, hicieron dos funciones en La Trastienda. Un Montón De Huesos estuvo allí el lunes, para comentar lo que sucedió.


El lugar estaba lleno, con gran parte del reducto de San Telmo ocupado por mesas. Nosotros estábamos en una mesa adelante, al costado izquierdo. Una buena ubicación para un buen show, y una posición ideal para matizar el recital con un buen tinto.

Poco después de las 21 hs. (hora anunciada para el inicio del reci) salió la banda en plano, con un tema del disco que está por salir. Es de destacar que hubo varias variantes con respecto a la lista del sábado. Por ejemplo, el “tema nuevo de inicio” fue diferente en ambas ocasiones.
Al ratito de comenzar, Albarrán (voz de la banda) dijo algo así como que es una huevonada lo de las mesas, pero si quieren pueden pararse y bailar
Dicho y hecho, el público comenzó a danzar y saltar al lado de las mesas primero, para luego estar todos festejando del ritual tacubo al lado del escenario.

A diferencia de muchas bandas, que suelen centrarse únicamente en los discos más recientes y prácticamente ignoran el material viejo, Cafe Tacuba hizo un amplio recorrido por sus más de 15 años de carrera. De esa manera circularon “La ingrata”, “Cero y uno” y más adelantos del nuevo disco, que por lo visto promete estar muy interesante.

Los cuatro integrantes de la banda más el baterista invitado logran el curioso hecho de combinar mucha fuerza en el escenario con un sonido muy ajustado. Apenas algún par de pifies o entradas tardías apenas perceptibles, y nada más. El resto, puro show y carisma de una banda que sabe meterse al público en el bolsillo sin caer en demagogias baratas.

Cerca del final, salieron más clásicos, como “El baile y el salón” y la típica coreografía de “Déjate caer”, la tranquilidad de “María” y la energía y pogo de temas como “El fin de la infancia” o “Pinche Juan”.

Es de esperar que estas visitas se repitan. Y ahora que dentro de poco van a tener un disco en las bateas, que también se peguen una vuelta para presentarlo.