Complicaciones exageradas

Mientras se prepara un evento, llegan muchos mails. Entre ellos, los relacionados con pedidos de quienes se van a presentar en el mismo.
Me avisan si puedo abrir uno de ellos, ya que había llegado en ¡formato Corel! O sea, un mail con una lista de pedidos, nos llegó en el formato de un programa que prácticamente usan sólo aquellos que se dedican al diseño gráfico. Y que, además, no es el más utilizado, ya que hoy en día está mas popularizado el Adobe Illustrator.
Lo abro, para copiar el texto en un formato más amigable y, por sobre todo más lógico: un Word. Y ahí me encuentro con la sorpresa de que no podía separar el texto, porque ¡era una imagen escaneada!

Mi deducción fue que le dieron a alguien el listado en una hoja impresa y, en lugar de retipearlo, esta persona se dedicó a:
– Escanear la imagen y guardarla.
– Abrir Corel Draw.
– Importar la imagen y rotarla 90 grados para que se pueda leer.

Digo yo, ¿no era más fácil tipearlo de nuevo?

A algunos les gusta la difícil y molesta, por lo visto.

Gregorio Gorgorito

Y bueno… hace un par de días se terminó la botella de tequila reposado Leyenda del Milagro. Y para homenajearla, nada mejor que recordar cómo obtuve la misma.

Hace un año y cuarto, estábamos con Mi Esposa disfrutando de nuestra luna de miel en Cancún, cuando fuimos a una cena en un lindo restaurante. Era, casualmente, la fecha del Día de Acción de Gracias, que es una fecha importante en Estados Unidos, donde las familias se juntan, brindan, morfan a rabiar, se putean, chupan y festejan. En suma, más o menos como nuestras fiestas.
La cuestión es que aprovechando la ocasión, nos mandamos para este lindo lugar, llamado Hacienda Sisal.

Siempre me llamó la atención cómo en El Gran País del Norte la gente suele cenar muuuy temprano. Nosotros habremos llegado a eso de las siete y media, y algunos norteamericanos ya estaban por ir a la mesa de los postres. Nosotros, mientras, comenzamos a comer opíparamente… encima era buffet.

Baile mexicano

La cena incluía además, un espectáculo y show. Primero hubo una interesante sección de danzas folclóricas de México, con bailes típicos de las diferentes regiones del país. Muy lindo estuvo.
Todo acompañado de un conductor muy simpático que, en un momento, organizó un par de concursos.

Uno de ellos era por una botella del anteriormente mencionado tequila, para lo cual solicitaron tres voluntarios. Uno de ellos era yo, por supuesto…

Los tres voluntarios.

La consigna era la siguiente: por turnos, cada voluntario se sentaba en la silla ubicada en el escenario y, con un vertedero, le arrojaban constantemente tequila (probablemente rebajado) en la boca. Mientras, uno debía decir la frase “Gregorio Gorgorito”, palabras particularmente difíciles de pronunciar cuando a uno le están vertiendo líquido en la garganta.

Fui yo, e hice más de 20 “gregorios”. Había otro muchacho, un yanqui que ni bien me ubiqué atrás para dejarle el lugar me dijo “You won” (“Ganaste”). En su turno el habrá hecho alrededor de 15. Había una mujer, también norteamericana, de unos 40 años, que le dio su lugar a su hijo, de alrededor de 18, con la esperanza de que él haga algo decente. Se equivocó, ya que el pibe logró decir la palabra solamente ocho veces.

Así nos llevamos la preciosa botella de tequila, que resultó ser muy rico y nos duró bastante… Se los recomiendo… Esta es la preciosa botella:

Y aquí el video testigo… de fondo (bah… de primer plano) se escucha el aliento de Mi Esposa y sus risas…

Esta noche

Leía en Twitter algo que le ocurrió a Juan Pablo, el Sr. Marido de B.A. Foodies, en donde le llegaba un SMS desconocido diciéndole “me gusta cuando me comes el culo”. Bizarro, sí.

Es difícil comprender cómo es que uno puede mandar un SMS equivocado a alguien desconocido. Uno no suele escribir el número al cual manda el mensajito, sino que lo selecciona de una lista de contactos. Pero no es la primera vez que ocurre.

Hace unos años, estábamos con un grupo de amigos reunidos en el departamento de uno de ellos. Habíamos pasado una agradable tarde en Parque Sarmiento, y estábamos charloteando viendo qué hacer en ese atardecer.
En eso, a uno del grupo el celular le hace un ruidito indicándole que acababa de recibir un nuevo mensaje de texto. Lo lee y se sorprende.
¿Qué había ocurrido? Pues que había recibido un mensaje de un desconocido, que decía lo siguiente:

“Esta noche te voy a hacer comer la pija toda”

Mensaje intrigante y desconcertante. Y con mala gramática.

En esos casos, uno puede optar por dos cosas: El angelito parado en uno de los hombros recomendaría indicarle a la persona que lamentablemente se ha equivocado de número. Por otra parte, el diablito que está sobre el otro hombro nos tienta para realizar una maldad.

Obviamente, ganó el diablito…
Así que lo que hicimos fue que TODO el grupo (hombres y mujeres), unas diez personas, le respondiese, tipeando el mismo mensajito: “A nosotros tambien nos gustaría que nos comas la pija toda”… Creo que después de recibir toneladas de dicho mensaje, se dio cuenta de su error.

Demoliendo hoteles (crónicas mendocinas)

A veces, ir a determinado hotel u alojamiento sin saber mucho del mismo, puede ser una lotería.
Uno puede encontrarse con el mejor lugar del mundo, una plétora de placeres, rodeado de (según el gusto de cada uno) curvilíneas mujeres y/o esbeltos hombres, donde semiesclavos te sirven uvas en la boca e incluso, por un mecanismo de lectura de mentes, la canilla de la ducha se abre automáticamente en la combinación exacta de las aperturas frío/caliente para nuestra temperatura ideal de baño. O también puede encontrarse con sitios donde pareciera que el Riachuelo es un lugar deseable en comparación, donde nuevas formas de vida surgen diariamente entre la basura que pulula por el sitio, y hasta sería menos riesgoso para la vida ir al Overlook Hotel o a pasear por Silent Hill.

En el medio, un amplio espectro de posibilidades.

Todo esto viene a colación de lo que nos pasó cuando con Mi Esposa estuvimos recientemente por Mendoza, para asistir a un casamiento y de paso quedarnos unos días más recorriendo la zona.
Obviamente, cuando mucha gente con conocidos en común asiste a tierras lejanas, es bueno coordinar un lugar que sea accesible económicamente y que quede bien ubicado. Así, la agasajada encontró un hostel a buen precio, que desde la recepción se veía lindo y que además, quedaba a la vuelta de su propia casa. Hicimos la reserva y aguardamos el día. Llegamos tarde a la noche a la ciudad de Mendoza (el avión salió con un par de horas de retraso desde Aeroparque) y fuimos en taxi raudamente al sitio. Llegamos, vimos que efectivamente su recepción prometía un lugar acogedor, y nos registramos en dicho sitio, Life House Hostel.

Dicen que si estás alojado mucho tiempo, te podés convertir en una nueva criatura.

El problema vino cuando nos abrieron la habitación. Ni bien entramos un olor a HUMEDAD impresionante. Y estamos hablando de Mendoza, un lugar que no se caracteriza particularmente por ser húmedo. La bañadera tenía moho, el placard de un tamaño microscópico, una sola mesa de luz, un único enchufe… en fin, un asco. Dejamos las valijas, fuimos a cenar y al regreso, nos fuimos a la miércoles. A la vuelta a Baires, llenamos páginas de Trip Advisor y Foursquare “anti recomendando” el hostel.
El sábado hubo un asado previo a la fiesta de casamiento y uno de los temas que dominaron la cena, fue el hostel infame.

Volviendo al tema principal, al salir de la cena fuimos por varios lados hasta que recalamos en un pequeño hotelito a metros del hostel, “Hotel Mayo”, y allí fue donde nos dirigimos. El único gran inconveniente fue la habitación pequeña y una ducha mucho (pero mucho) más pequeña aún. Como ventaja, la cama era comodísima. Te tirabas y te torrabas.
De todas maneras, al día siguiente fuimos por información sobre excursiones a la oficina de turismo y de paso les contamos nuestro periplo. Nos comentaron que, efectivamente, había muchos malos comentarios sobre Life House, y que, si bien era bueno, el precio de donde estábamos era un poco caro para un hotel de una estrella en temporada baja. Y nos dijeron que hay hostels donde por el mismo precio, se ofrecían departamentos privados, dando como ejemplo uno a dos cuadras de donde nos habíamos alojados.

Y así llegamos al Hostel Puertas del Sol. En realidad, estábamos a una cuadra del mismo, en departamentos monoambientes dependientes del mismo. Luminosos, lindos… el único problema, la suciedad. Llegamos el domingo a la mañana y recién el martes fueron a limpiar. Un día se llevaron una olla “porque estaba sucia” y no la repusieron. Ese día habíamos llegado a la medianoche muertos de hambre prestos a comer un arrocito y tuvimos que volver al mismo hostel a manguear algo para calentarlo.

La cosa finalmente tuvo un final feliz cuando logramos enganchar al dueño del lugar, quien pidió disculpas, nos hizo un descuentito y nos invitó a un desayuno en un bar de la zona.

Frak yourself

Con Mi Esposa tenemos la particular costumbre de que de vez en cuando nos enganchamos con alguna serie (nueva o vieja) y la miramos compulsivamente. Ya pasó antes con House (cuando estuvimos revisitando temporadas viejas) o con Carnivàle, para dar dos ejemplos.
Ahora estamos a full con Battlestar Galactica, la versión de 2004.

Para aquel que vive en otra colonia planetaria, les comento un poco de qué va la serie. Los humanos están repartidos en doce planetas a años luz de aqui. Ellos crearon a los cylons, una raza de androides diseñados para obecerlos, dotados de una avanzada inteligencia artificial. Obviamente, cuando estos seres poseen una avanzada inteligencia pasa lo que tiene que pasar: se rebelan. Hubo una guerra, hubo un armisticio y los cylons se fueron a vivir a otro sistema planetario.
La serie arranca aproximadamente medio siglo después de dichos sucesos, cuando de repente los cylons deciden volver a atacar, destruyendo gran parte de las colonias humanas y sus sistemas de defensa. Battlestar Galactica era una de las principales naves de combate, la cual estaba a punto de ser convertida en museo y, por ello, desconectada de la red. Luego del ataque, lidera una flota de naves en busqueda de un destino marcado por los libros: una decimotercera colonia llamada Tierra.

Ya estamos empezando la cuarta y última temporada.
Una de las cosas particulares que tiene la serie es el uso de las puteadas. Al ser un canal que no es HBO o Showtime, deben tener cuidado con la censura.
¿Qué hicieron entonces? Inventaron su propia puteada.
La palabra es “FRAK”. La misma, como ven, suena muy parecido al “Fuck” y la reemplaza en todas sus acepciones. Tiene onda eso de usar algo así en lugar de siempre recurrir al “Damn”.
Es como en “Firefly” (gloriosa serie de ciencia ficción de la que hablaré un día) en donde puteaban en chino.

La cosa, además, es que ahora, en esas ocasiones en que uno putea, en vez de “Fuck!”, me sale “Frak!”…

Cuando pase el temblor (Crónicas mendocinas 1)

Noche mendocina. Nosotros cómodamente durmiendo en el hostel (el tercero que visitábamos, eso va para otro artículo). Serían aproximadamente la una menos diez de la mañana, hacía poco que nos habíamos dormido.
De repente, en medio del silencio de la noche, se escucha algo que parece venir del piso de arriba. Como si alguien estuviera abriendo y cerrando los armarios muy emocionadamente. O como si quienes estuvieran en el departamento de arriba estuvieran pasando un lindo momento y quisieran que todos sepamos del mismo.
Hasta que de repente mi propia cama se adhiere a la movida (literalmente lo de movida) temblando durante unos segundos.
Al toque, Mi Esposa prende la TV comenzando un frenético zapping hasta recalar en la TV chilena, donde se informaba que acababa de ocurrir un temblor de 6 grados y monedas. Al día siguiente, TN informa en sus Títulos que el mismo se había sentido en  Mendoza con una intensidad de cinco grados.

Otra anécdota más para sumar a las experiencias vividas…