Noche delux

El viernes me puse por un par de horas en chico bon vivant y me fui a comer a un fino restaurante ubicado en las cercanías del Luna Park.
Sucede que en la penúltima entrega de la guía de DirecTV, vinieron entre las promos que suelen venir, una que te permitía disfrutar de una comida en el selecto lugar Piso 20 en donde uno de los comensales no pagaba. Así que me vestí, reemplacé mi morral por la “cartera de hombre” (al estilo Joey) y partí raudo a disfrutar de la cena.

Dicha promo, servía sean 2 o 35 personas los que vayan a cenar. El total de la cuenta se dividía por el número de comensales y se descontaba el valor de 1 (uno). Siendo dos personas los que fuimos a cenar, la cena salió la mitad. Era una oferta que no había que desaprovechar, ya que quien sabe cuánto pasará (¿siglos?) antes de que pueda volver a un lugar semejante. La comida muy rica, la atención de primera, un vino muy bueno, y unos ventanales con vista al puerto y alrededores, la cual es muy linda para apreciar de noche.

La cena consistió en una especie de pescado enmilanesado acompañado de una tacita de arroz. La porción era bastante generosa, especialmente si tomamos en cuenta que en los lugares finolis suelen ser muy guachos con el tamaño de las porciones. Así que si consiguen una promo, o una herencia o algo similar, pueden dirigirse a Piso 20. Creo que es necesario reservar, aunque a la hora que fuimos (23:30) había lugar. Espero que haya otra promoción muy pronto, así puedo volver.

Y para los que me conocen, increíblemente, no sumamos puntos para el grasa championship ni nada. Aunque eso sí, media hora después de terminar de comer, estábamos tirados mirando los edificios de alrededor de Plaza San Martín y viendo las nubes pasar, bien estilo Emepolesco.

Cafeta

Ayer fui al Teatro Gran Rex, a presenciar el show de Cafe Tacuba, el primero de sus dos shows en el que se despiden de “Cuatro Caminos”, su última producción.
El teatro como lugar para eventos es muy bueno, quien haya estado puede comprobarlo. Además, estabamos en una buena ubicación. Si bien estábamos en la bandeja superior, nuestra entrada nos llevó a la fila uno así que se veía muy bien.
A eso de las 21:45 habrán subido a escena los mexicanos. Comenzaron con un clásico, María y luego de un par de viejitos, dieron entrada a Cero y uno de “Cuatro caminos”. Habiéndolos visto hace dos años, y sin disco nuevo bajo el brazo, pensé que el show iba a ser bastante similar a los ofrecidos en 2003 en dicho lugar y el Quilmes Rock, pero sin embargo hubo muchas variantes en la lista de temas. Y así se fueron sucediendo temas de todas las épocas, como No controles, El baile y el salón, Locomotora, Eo, Eres, Las flores y muchos más.

En esta última gira cuentan con un baterista invitado, reemplazando en casi todos los temas a la caja de ritmos.
También contaron con dos invitados de lujo. Rubén Albarrán (cantante de la banda) comenzó a hablar sobre un EP de ellos en el que se dedican simplemente a hacer cuatro covers de la agrupación chilena Los Tres. Luego, subió Alvaro Enríquez para cantar temas de aquel disco. Retirado Alvarez, fue presentado con mucha efusividad nada menos que Adrián Dárgelos, cantante de Babasónicos para cantar otro tema a duo con Albarrán.

El hecho de tocar en un teatro sirvió para que se pudieran apreciar bien los temas instrumentales (su disco “Revés/Yosoy” es doble, uno de ellos es instrumental). Una pantalla atrás de los músicos estuvo funcionando casi todo el show, colocando animaciones, colores o imágenes alusivas. En la misma, durante esta parte, se podían apreciar cambiantes colores que acompañaban los temas.

No pudo faltar obviamente el tema Déjate caer (también cover de Los Tres) en donde al final se ponen a hacer una coreografía al mejor estilo boy band, ni el clásico de Leo Dan Cómo te extraño reescrito en clave ‘cafetacubense’.

Fue un show excelente, que bueno, debió terminar. Mientras esperábamos que se despeje la salida, preguntamos la hora… Eran ya 00:15. Casi dos horas y media de show.
Ahora sólo resta esperar la salida de un nuevo disco y una gira para presentarlo.

Santa bizarría, Batman!

Están dando por Cinecanal una película muy bizarra y entretenida. Se trata de “Regreso a la Baticueva“. ¿De qué trata? La trama gira en derredor de que el famoso batimóvil de la serie de los ’60 es robado. ¿Quienes se encargarán de ir en su búsqueda? Pues nada menos que los mismísimos Adam West y Burt Ward, quienes encarnaron al encapuchado y su fiel compañero en aquella serie. Durante su búsqueda, deberán buscar las pistas en su propia memoria, recordando la serie en la que actuaban y las circunstancias que rodeaban la filmación de la misma.
Lo curioso es que se pueden ver a West y Ward, así como a otros personajes de la serie interpretándose a sí mismos. A la vez, los actores son interpretados por otros en los momentos en que la película transcurre en los ’60. ¿Se entendió? O sea, tenemos a Adam West haciendo de Adam West, y tenemos a otro actor haciendo de Adam West tal como se veía en aquella época. Es digno de mención que los parecidos son notables.

No es un film que quedará en la memoria, ni es algo para decir “Qué fantástico”. Pero es ideal para, por ejemplo, pasar un rato de una tarde de sábado (como hoy) perdiendo una hora y media en forma entretenida. Y de paso, recordar aquella serie que también tenía sus cosas bizarras.

¡Ahí se ven, babosos!

Me voy en viaje relámpago a Mar del Plata… en vez de ir un fin de semana, me voy digamos, un “principio de semana”. Salgo domingo por la tarde y vuelvo el miércoles a eso de la medianoche. Viaje chiquito pero al menos es algo así como unas vacaciones.
Dudo que postee desde allá, así que si hay algo interesante que comentar, será a la vuelta. Me llevo “Argentinos”, el libro de Jorge Lanata que me ha sido prestado gentilmente por el campeón de Bragado, para leer en el viaje. Ya escribiré sobre ese libro también.

Conexión Simpsónica

Hace un tiempo, comentaba por aquí acerca del “homenaje” de Los Simpsons a este humilde blog cuando Homero dijo el nombre del mismo.
Bueno, siguen las coincidencias locas con la serie. Acababa yo de cenar y puse el televisor. Para ayudar a la digestión, tenía mi copita de vino al lado mientras estaba sentado viendo, justamente, Los Simpsons. Estaban dando el capítulo ese que a Homero le sacan la licencia de manejar y Marge debe hacer todo y debido a ello se siente agobiada.
Y aquí viene la coincidencia loca. En un momento en la serie estaban todos los personajes famosos en el jardín de los Simpsons haciéndole una cena de homeaneja Marge. Yo estaba mirando, y estiro mi brazo para tomar un sorbo de vino. Cuando estaba llevando la copa a mi boca, en la serie Homero dice “Levantemos nuestras copas de vino para brindar…“.

Por lo visto, hay un lazo místico entre los Simpsons y yo.