Gregorio Gorgorito

Y bueno… hace un par de días se terminó la botella de tequila reposado Leyenda del Milagro. Y para homenajearla, nada mejor que recordar cómo obtuve la misma.

Hace un año y cuarto, estábamos con Mi Esposa disfrutando de nuestra luna de miel en Cancún, cuando fuimos a una cena en un lindo restaurante. Era, casualmente, la fecha del Día de Acción de Gracias, que es una fecha importante en Estados Unidos, donde las familias se juntan, brindan, morfan a rabiar, se putean, chupan y festejan. En suma, más o menos como nuestras fiestas.
La cuestión es que aprovechando la ocasión, nos mandamos para este lindo lugar, llamado Hacienda Sisal.

Siempre me llamó la atención cómo en El Gran País del Norte la gente suele cenar muuuy temprano. Nosotros habremos llegado a eso de las siete y media, y algunos norteamericanos ya estaban por ir a la mesa de los postres. Nosotros, mientras, comenzamos a comer opíparamente… encima era buffet.

Baile mexicano

La cena incluía además, un espectáculo y show. Primero hubo una interesante sección de danzas folclóricas de México, con bailes típicos de las diferentes regiones del país. Muy lindo estuvo.
Todo acompañado de un conductor muy simpático que, en un momento, organizó un par de concursos.

Uno de ellos era por una botella del anteriormente mencionado tequila, para lo cual solicitaron tres voluntarios. Uno de ellos era yo, por supuesto…

Los tres voluntarios.

La consigna era la siguiente: por turnos, cada voluntario se sentaba en la silla ubicada en el escenario y, con un vertedero, le arrojaban constantemente tequila (probablemente rebajado) en la boca. Mientras, uno debía decir la frase “Gregorio Gorgorito”, palabras particularmente difíciles de pronunciar cuando a uno le están vertiendo líquido en la garganta.

Fui yo, e hice más de 20 “gregorios”. Había otro muchacho, un yanqui que ni bien me ubiqué atrás para dejarle el lugar me dijo “You won” (“Ganaste”). En su turno el habrá hecho alrededor de 15. Había una mujer, también norteamericana, de unos 40 años, que le dio su lugar a su hijo, de alrededor de 18, con la esperanza de que él haga algo decente. Se equivocó, ya que el pibe logró decir la palabra solamente ocho veces.

Así nos llevamos la preciosa botella de tequila, que resultó ser muy rico y nos duró bastante… Se los recomiendo… Esta es la preciosa botella:

Y aquí el video testigo… de fondo (bah… de primer plano) se escucha el aliento de Mi Esposa y sus risas…

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Sitios

Así como muchos de la zona a Boulogne (barrio del oeste del partido de San Isidro) le dice Bulogne en vez de Bolòun o Bulóñ, hoy veíamos el caso de una típica calle del centro sanisidrense.

La calle Ituzaingó es nombrada por muchos sanisidrenses con su acento cambiado, pasando a ser Ituzáingo.

Y hoy me comentaban del barrio de La Boca, donde la calle Pinzón pasa a ser, para muchos del barrio, simplemente Pínzon.

Demoliendo hoteles (crónicas mendocinas)

A veces, ir a determinado hotel u alojamiento sin saber mucho del mismo, puede ser una lotería.
Uno puede encontrarse con el mejor lugar del mundo, una plétora de placeres, rodeado de (según el gusto de cada uno) curvilíneas mujeres y/o esbeltos hombres, donde semiesclavos te sirven uvas en la boca e incluso, por un mecanismo de lectura de mentes, la canilla de la ducha se abre automáticamente en la combinación exacta de las aperturas frío/caliente para nuestra temperatura ideal de baño. O también puede encontrarse con sitios donde pareciera que el Riachuelo es un lugar deseable en comparación, donde nuevas formas de vida surgen diariamente entre la basura que pulula por el sitio, y hasta sería menos riesgoso para la vida ir al Overlook Hotel o a pasear por Silent Hill.

En el medio, un amplio espectro de posibilidades.

Todo esto viene a colación de lo que nos pasó cuando con Mi Esposa estuvimos recientemente por Mendoza, para asistir a un casamiento y de paso quedarnos unos días más recorriendo la zona.
Obviamente, cuando mucha gente con conocidos en común asiste a tierras lejanas, es bueno coordinar un lugar que sea accesible económicamente y que quede bien ubicado. Así, la agasajada encontró un hostel a buen precio, que desde la recepción se veía lindo y que además, quedaba a la vuelta de su propia casa. Hicimos la reserva y aguardamos el día. Llegamos tarde a la noche a la ciudad de Mendoza (el avión salió con un par de horas de retraso desde Aeroparque) y fuimos en taxi raudamente al sitio. Llegamos, vimos que efectivamente su recepción prometía un lugar acogedor, y nos registramos en dicho sitio, Life House Hostel.

Dicen que si estás alojado mucho tiempo, te podés convertir en una nueva criatura.

El problema vino cuando nos abrieron la habitación. Ni bien entramos un olor a HUMEDAD impresionante. Y estamos hablando de Mendoza, un lugar que no se caracteriza particularmente por ser húmedo. La bañadera tenía moho, el placard de un tamaño microscópico, una sola mesa de luz, un único enchufe… en fin, un asco. Dejamos las valijas, fuimos a cenar y al regreso, nos fuimos a la miércoles. A la vuelta a Baires, llenamos páginas de Trip Advisor y Foursquare “anti recomendando” el hostel.
El sábado hubo un asado previo a la fiesta de casamiento y uno de los temas que dominaron la cena, fue el hostel infame.

Volviendo al tema principal, al salir de la cena fuimos por varios lados hasta que recalamos en un pequeño hotelito a metros del hostel, “Hotel Mayo”, y allí fue donde nos dirigimos. El único gran inconveniente fue la habitación pequeña y una ducha mucho (pero mucho) más pequeña aún. Como ventaja, la cama era comodísima. Te tirabas y te torrabas.
De todas maneras, al día siguiente fuimos por información sobre excursiones a la oficina de turismo y de paso les contamos nuestro periplo. Nos comentaron que, efectivamente, había muchos malos comentarios sobre Life House, y que, si bien era bueno, el precio de donde estábamos era un poco caro para un hotel de una estrella en temporada baja. Y nos dijeron que hay hostels donde por el mismo precio, se ofrecían departamentos privados, dando como ejemplo uno a dos cuadras de donde nos habíamos alojados.

Y así llegamos al Hostel Puertas del Sol. En realidad, estábamos a una cuadra del mismo, en departamentos monoambientes dependientes del mismo. Luminosos, lindos… el único problema, la suciedad. Llegamos el domingo a la mañana y recién el martes fueron a limpiar. Un día se llevaron una olla “porque estaba sucia” y no la repusieron. Ese día habíamos llegado a la medianoche muertos de hambre prestos a comer un arrocito y tuvimos que volver al mismo hostel a manguear algo para calentarlo.

La cosa finalmente tuvo un final feliz cuando logramos enganchar al dueño del lugar, quien pidió disculpas, nos hizo un descuentito y nos invitó a un desayuno en un bar de la zona.

Cuando pase el temblor (Crónicas mendocinas 1)

Noche mendocina. Nosotros cómodamente durmiendo en el hostel (el tercero que visitábamos, eso va para otro artículo). Serían aproximadamente la una menos diez de la mañana, hacía poco que nos habíamos dormido.
De repente, en medio del silencio de la noche, se escucha algo que parece venir del piso de arriba. Como si alguien estuviera abriendo y cerrando los armarios muy emocionadamente. O como si quienes estuvieran en el departamento de arriba estuvieran pasando un lindo momento y quisieran que todos sepamos del mismo.
Hasta que de repente mi propia cama se adhiere a la movida (literalmente lo de movida) temblando durante unos segundos.
Al toque, Mi Esposa prende la TV comenzando un frenético zapping hasta recalar en la TV chilena, donde se informaba que acababa de ocurrir un temblor de 6 grados y monedas. Al día siguiente, TN informa en sus Títulos que el mismo se había sentido en  Mendoza con una intensidad de cinco grados.

Otra anécdota más para sumar a las experiencias vividas…

Crónicas de la Riviera Maya – 1: Aeropuertos

Recuerdo que alguien, hace varios años, había posteado en Fidonet una irrefutable verdad: Todos los aeropuertos son iguales. Mas allá de las “pequeñas diferencias“, todos tienen una estructura similar, cual si de un “Manual Arquitectónico de Aeropuertos” se tratase.
Debido a circunstancias imprevistas, tuvimos que cambiar destino y sacar pasajes a último momento. En esos casos hay dos opciones: Pagar mucho (pero mucho) más por un vuelo directo sacado sobre la hora, o hacer extrañas combinaciones. Por motivos que desconozco, incluso a veces es más barato tomar 243 vuelos con trasbordos que uno directo.
Y ese fue el caso. Resultado: Tres aviones y cuatro aeropuertos.

Ezeiza es el aeropuerto que todos conocemos. Amplio, con tres terminales. Llama la atención que no haya carteles indicadores para guiar al desprevenido turista (emigrante o inmigrante) sobre en qué pabellón para tal o cual aerolínea.
También arrastra un problema que se da también en Aeroparque, que es el precio de los kioscos y bares. Carísimos. Incluso para lo que es el promedio de los aeropuertos. Varios de dichos precios rozan lo absurdo, como ya hemos comentado en alguna ocasión. El free-shop es amplísimo como contrapartida positiva.

La primera escala fue en el aeropuerto de Lima, Perú. Fue el que menos pude conocer ya que el trasbordo fue bastante rápido, tanto a la ida como a la vuelta. A la vuelta, incluso, bajamos del avión, recorrimos medio aeropuerto para pasar nuevamente por los controles de seguridad (a pesar de que es dubitativo que uno pueda agregar más cosas a lo que lleva cuando acaba de salir de otro avión), y llegamos a la puerta de trasbordo del otro avión – la cual estaba casi al lado del avión del que acabábamos de descender – unos 10 minutos antes de que comienze el ascenso.
Mas allá de los larguísimos pasillos que hay que atravesar y de que es algo desorganizado el tema del control, me llamó positivamente la atención que casi todos los tachos de basura estaban dispuestos para dividir la basura (orgánicos, papeles, etc.) incentivando la cultura del reciclaje.

Otra escala con trasbordo más tuvo lugar en México D.F. Al igual que la ciudad mencionada, es enorme. A partir de ello, una de las cosas más interesantes que tiene es un trencito que comunica las dos terminales. Sale aproximadamente cada veinte minutos y es exclusivo para los que hacen trasbordos que involucran ambas partes.
También tiene (y esto sí podría ir en las “pequeñas diferencias”) muchos locales (más de lo habitual) y hasta un patio de comidas, donde se ofrece una amplísima variedad de alimentos (comida mexicana, pizza “a la yanqui”, sushi, sandwiches, etc.).

Finalmente, el punto final fue el aeropuerto de Cancún. Cuando uno llega a su destino, obviamente, lo que menos hace es darle bolilla al aeropuerto ya que uno quiere rejarse lo antes posible para comenzar a disfrutar del lugar, o llegar a casa lo antes posible. Si nos llamó la atención la cantidad de gente ofreciendo servicios de taxi y de alquiler de autos en la parte de afuera. Un cartel en el aeropuerto recomienda alquilar solamente en los locales autorizados. Otra cosa extraña: a la vuelta, tuvimos que pagar exceso de equipaje, ¡y no aceptaban dólares! En fin, curiosidades de los aeropuertos del mundo.

La casa cercana al Unicenter

¿Cabeza duras? ¿Una cuestión de resistencia? ¿De aguante? ¿De raíces?
Difícil determinar la razón…
Todo aquel que vaya al Unicenter Shopping (Martínez) e ingrese por el lado de la calle Edison podrá notar algo curioso. El shopping abarca una ENORME manzana, y sobre ese lado hay una pequeña estación de servicio (conectada también con el estacionamiento de Unicenter) y, al lado, solita, una casa.
Ahí, sola, en medio de la manzanota unicentera, con muros de ligustrinas marcando sus límites, lugar para dos o tres autos y hasta un pequeño jardín a la entrada.
Y es que hay casas enfrente, de ambas puntas del shopping. Pero en el mismo terreno, solamente ésta.
Si uno se pone a pensar, es más que curioso. Una casa sola, en medio de la vorágine. Por un lado, está el problema de la superpoblación que suelen tener dichos lugares en períodos de vacaciones o vísperas de fiestas o eventos comerciales (día del niño, del padre, del hijo, del primo tercero o del amigo del vecino del amigo, por ejemplo). Por el otro lado, tienen la ventaja de que a metros tienen todos los servicios, cine, etc., sin preocuparse porque muy de noche el colectivo suele tardar un par de añitos.

El otro gran problema es que si un día ellos o los herederos de los dueños deciden vender la casa, será difícil saber si alguien desea comprar una casa con esas características.

Dicen los que saben que a los dueños de la casa, la gente de Unicenter les ha ofrecido grandes sumas de dinero para comprarles el terreno, y han recibido negativas.

Realmente curioso, lo de la casa cercana al Unicenter.

El estacionamiento del Unicenter en un día de mucha concurrencia y atrás, la famosa casa.