El lado salvaje

Septiembre de 1996. Teatro Gran Rex, Buenos Aires. En el escenario, el artista terminaba de tocar “Satellite of love“, luego de que, antes de los bises, el público cantara aquel tarareo característico de “Walk on the wild side“, tema que probablemente no iba a tocar. Sin embargo, nadie se va defraudado. En el escenario, estaba terminando su concierto una leyenda viva del rock, acompañado por unos sesionistas de puta madre, que le imprimían una base sólida a las letras del músico.

Lou Reed dejó el planeta a los 71 años, pero dejó tras de sí un legado enorme. Poeta maldito, oscuro, enamorado, aguerrido, malhumorado, sensible, bisexual, junkie, vanguardista, retro, guitarrero, tripero, genio… Puede argumentarse que existieron muchos Lou Reed, pero sin embargo, todos son uno sólo.

  • Es el mismo que fue sometido por sus padres a tratamientos de electroshock cuando era joven, con la excusa de curarlo de su bisexualidad, experiencia que plasmó luego en “Kill your sons“.
  • O que fundó The Velvet Underground, que lanzó un disco supremo llamado The Velvet Underground and Nico. Todos conocen la leyenda: el disco vendió muy poco para los standars de la época, pero todo el que lo hizo, después empezó a tocar música y tocó en una banda. Y… no era un disco para cualquiera. Letras duras, sobre drogas duras, sexo duro, amores duros, y dura marginalidad.
  • Es el mismo que logró con el anteriormente nombrado “Walk on the wild side” lo que pocos pueden hacer: un hit absolutamente radiable (y que ha sido y será difundido por todos lados) que habla de putas, taxi boys, travestis y drogas. Todo acompañado de una base absolutamente pegadiza.
  • Y además, para ese disco, estuvo colaborando el producción el mismísimo David Bowie. De allí se desprendieron otros infaltables, como “Satellite of love”“Perfect day”.
  • Y hablando de “Perfect day“, cómo olvidar la escena del film Trainspotting donde el protagonista sufre una sobredosis de heroína y es llevado al hospital, todo acompañado de la canción.
  • O ese discazo que fue New York. Disco genial, con joyas como “Dirty blvd.”, donde con tres acordes y una voz monótona que relataba en vez de cantar, te hacía un temazo.
  • Y, siempre, haciendo lo que se le canta. Grabar un disco con Metallica (Lulu), o sacar un álbum inspirado en las historias del mismo Edgar Allan Poe (The Raven).

No importa si hay cielo, infierno, resurrección u otras vidas. Lo que sí sabemos es cómo recorrerá Lou ese camino: caminando por el lado salvaje, como le corresponde. No podríamos esperar menos de él.

 

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Bristol

Cuando ocurre un hecho de estas características, es fácil sacar a relucir todo tipo de teorías y conjeturas. ¿Casualidad? ¿Causalidad?¿Accidental? ¿Intencional?  Difícil dar un veredicto definitivo frente a un hecho tan reciente, y poco importa hacerlo en este momento. Cuando corresponda, los peritos darán su veredicto y, si corresponde, se repartirán las culpas y nosotros los vecinos sabremos a quién dirigir nuestras puteadas.
La cuestión es que el cine Bristol de Martínez se ha incendiado este mediodía.

Me enteré casualmente… estábamos almorzando en el trabajo. Charlábamos de todo un poco, las noticias, inseguridad, imaginando que podemos arreglar el país en un almuerzo y sacando a relucir aquella frase que dice “de zurdito y de facho, todo el mundo tiene un cacho”. Como de costumbre, la TV estaba encendida. Suele oscilar entre Mirtha Legrand y algún noticiero (generalmente TN), y generalmente suele terminar en un zapping prevaleciente en estas dos opciones, las cuales disparan a veces algún diálogo en la mesa. En eso algo llamó nuestra atención: se estaba produciendo un incendio en Martínez y por lo que se veía, era cerca del centro. Zonas perfectamente reconocibles, rostros absolutamente familiares frente a las cámaras.
Al rato se veían las cámaras apuntando al interior del teatro, ya en ruinas.

Para quien esto escribe, y seguramente para varios de la zona, el Bristol fue el cine en el cual empezamos a ir al cine sin nuestros padres.
Justamente, hoy hacía una lista de algunas películas (de unas cuantas) que vi en dicho lugar, de donde destaco:
¿Quién es esa chica?: Bodrio de Madonna, que ni ella debe querer recordar y que debería quedar para siempre en una caja fuerte junto a Shangai Suprise.
Critters. Aquel film con los aliens peluditos y hambrientos y los otros aliens “bounty hunters” que los perseguían.
Su nombre es peligro. O The living daylights. El segundo film de James Bond que ví en el cine y el primero al que asistí por motus propio, ritual que se repetiría en los siguientes films de 007, a excepción de Licencia para matar (aclaro, el ritual era ver a 007 en el cine, no necesariamente en el Bristol, de hecho creo que todas las vi en diferentes salas).
– Highlander, peliculón de fines de los ’80, el de los inmortales que peleaban con espadas intentando decapitarse.

En los últimos años, junto con el cambio de costumbres del público cinéfilo que emigraba a otro tipo de salas, el sitio dejó de ser cine para convertirse en teatro. Spinetta, Les Luthiers, Inaki… gran cantidad de artistas subieron al escenario, el cual abarcó un amplio abanico de géneros artísticos. Incluso hace un par de años hubo un evento que recreaba la historia de el tango y San Isidro, en el cual mi viejo estuvo bastante metido.

En suma, un lugar que ha sido significativo para muchos sanisidrenses.

Encuentro con el diablo

Miles de veces hemos elaborado en nuestras cabezas la continuación de algún libro, obra o película, mas allá de su verdadero final. ¿Cómo manejará la vida de adulto el niño de Sexto sentido viendo muertos por todos lados? ¿Habrá sido liberado prontamente Juba, cuando Maximus y Commodus se enfrentaron en la arena de los gladiadores? ¿Cómo será la vida en común de Marla y El Narrador? ¿Y de Myrna Mynkoff e Ignatius Reilly?
Sobre esta premisa es que se basa “El juicio de Lady Macbeth”, obra que se está presentando todos los viernes de noviembre en el teatro del Centro, en la galería de Sarmiento 1249, Capital Federal (la misma del videoclub Mondo Macabro).
La sinopsis, según el mismo programa de la obra, describe la trama así: “La obra se desarrolla luego de la muerte de Lady Macbeth, cuando nos adentramos en un mundo fantástico donde el diablo recibe a las almas “dudosas” para definir cómo serán juzgadas y decidir su destino final. Esta entrevista, por la que deberá pasar Lady Macbeth, le dará la oportunidad de evaluar sus acciones en vida y también las de su marido. Dejará además entrever al público el estilo de mujer y gobernante que era, y cuáles pudieron haber sido sus motivaciones.
El diablo, durante toda la entrevista, tratará de hacerle confesar sus acciones erróneas para poder cumplir con su objetivo de ganar una cantidad establecida de almas, especialmente este alma, hasta llegar al punto de ofrecerle una negociación que medirá realmente la nobleza de espíritu de Lady Macbeth.
A lo largo de la obra las brujas jugarán un papel fundamental de coro griego, voz de la conciencia e historiadoras, a la vez que benefician o perjudican a los personajes a su antojo. Su ambigüedad de roles y de apreciación ética engrosan la trama y la reorientan en cada aparición escénica.
La obra es una creación de Verónica Glustein y Celina Kaseta, quienes además cumplen los roles de directora y actriz respectivamente. También hay que destacar los papeles encomendandos a Marcelo Gamarra, haciendo de diablo, un rol que le viene como anillo al dedo para su aspecto físico; y las tres brujas que interceden en la acción, moviéndose, provocando a los personajes, recreando escenas cual flashback o avanzando entre las butacas.
El espectáculo dura una hora y monedas, y es un más que interesante programa para comenzar un fin de semana. Aún quedan dos funciones, y este blog recomienda la visualización y disfrute de la obra, mas allá de una temática que dista de ser complaciente, sino que busca penetrar en la esencia de las almas de los personajes, con el corolario de la eterna dicotomía del bien y el mal.
En suma, una muy buena obra para analizar y disfrutar.