Complicaciones exageradas

Mientras se prepara un evento, llegan muchos mails. Entre ellos, los relacionados con pedidos de quienes se van a presentar en el mismo.
Me avisan si puedo abrir uno de ellos, ya que había llegado en ¡formato Corel! O sea, un mail con una lista de pedidos, nos llegó en el formato de un programa que prácticamente usan sólo aquellos que se dedican al diseño gráfico. Y que, además, no es el más utilizado, ya que hoy en día está mas popularizado el Adobe Illustrator.
Lo abro, para copiar el texto en un formato más amigable y, por sobre todo más lógico: un Word. Y ahí me encuentro con la sorpresa de que no podía separar el texto, porque ¡era una imagen escaneada!

Mi deducción fue que le dieron a alguien el listado en una hoja impresa y, en lugar de retipearlo, esta persona se dedicó a:
– Escanear la imagen y guardarla.
– Abrir Corel Draw.
– Importar la imagen y rotarla 90 grados para que se pueda leer.

Digo yo, ¿no era más fácil tipearlo de nuevo?

A algunos les gusta la difícil y molesta, por lo visto.

El doble de trabajo

Hay personas que les gusta la difícil. Y hay personas que les gusta la difícil pero de formas absurdas e innecesarias. Y en la vida uno se entera de gente que les gusta militar en estas filas.
Por ejemplo, qué se puede decir de una persona que para mandar un curriculum por mail hace lo siguiente: Prepara el curriculum tipeándolo meticulosamente en Word. Luego, lo imprime. Agarra dicha impresión, y escanea las hojas del mismo, en modo gráfico (JPG). Finalmente, decide mandar como archivo adjunto dichos escaneos.

En fin…

Por una cabeza

Hace poco me filmaron en un spot para algo del laburo, en el cual mi rostro no se veía.
La semana pasada paso por otra oficina y una compañera de la misma me dice:

Compañera otraoficinista: ¡Ayer te ví!
Un servidor: ¿?
CO: En el spot, ayer lo pasaron. Te reconocí por la cabeza…

Ahora, que a me digan que me reconocen por mi cabeza… ¿es bueno o es malo?
¿Es para un ¡Qué bueno! o para un ¡GraPcias!?

Curioseando

Hay veces en las que veo algo armado con CDs o compact disc colgando del espejito retrovisor de un auto y me empiezo a preguntar qué información tenía antes de pasar a convertirse en adorno. ¿Datos? ¿De qué tipo? ¿Música? ¿Interpretada por quién?

Acá en la oficina hay unos arbolitos muy mononos realizados con cosas recicladas, un par de ellos tienen compacts a modo de bolitas navideñas. No sólo me pregunté eso, sino que incluso llegué a dar vuelta uno de ellos para ver si contenía data grabada.

Evidentemente, mi sentido de la curiosidad es muy extraño.

Edición y después…

Estuve editando un video con el Sony Vegas, consistente en un slide show de fotos, con la música del tema de Lerner “Volver a empezar” acompañando el mismo.

Dos conclusiones, una de cal y la otra de arena:

– La idea es que las transciciones entre foto y foto se aproximen a la cadencia de la foto, o al menos, haya un cambio en la parte fuerte del compás. Lo curioso es que es difícil hacer un criterio sobre si se hace en la parte fuerte de la música o de la voz. Muchas veces no coinciden, lo que puede querer decir que el tema tiene arreglos más interesantes de lo que uno puede sospechar a primera vista.

– Escuchar el mismo tema unas 15 veces por día durante dos o tres días seguidos, es perjudicial para la salud. Y hasta riesgoso para la salud de Lerner.

(Encima después la canción queda dando vueltas en la cabeza como pegamento).