¿Cuál es el precio?

El sábado estaba en Aeroparque, esperando a mi vieja que venía de Tucumán y Córdoba. Esperando, decidimos sentarnos a tomar un café.
Al pedir la cuenta, nos llega la friolera suma de $17,50. Esa cantidad simplemente por un café común y otro en jarrito.
La misma moza, una chica muy amable que no tiene responsabilidad sobre los precios, estaba de acuerdo con nosotros en lo excesivo del precio. Es más, por lo visto, Aeropuertos 2000 les exige un cierto nivel de precios, seguramente para poder tener su pequeña retribución porcentual de las ventas, sumado a que los que atienden los locales deben tener que pagar el alquiler o concesión, que no debe ser precisamente barato.
Luego nos dijo: “Es más, en los kioscos es lo mismo. A nosotros nos dan unas fichas de descuentos y aún así una bolsa de papas nos sale como siete pesos. Sino te puede costar hasta 10”.

Dicho y hecho, me acerqué a un puestito de gaseosas al lado de un bar y vi lo siguiente:

Sí, tal cual se puede ver… 10 pesitos por una simple Paso de los Toros en lata. Mientras pensaba “¡Sunescán, dalú nabuso!” (copyright mamá de Mafalda), decidí no comprarles ni un paquete de Criollitas.

La carta

El sábado anduvimos de cataratas musicales sanisidrenses con Mary, de Buenos Aires Foodies. Como debíamos estar un rato antes en el teatro para retirar las entradas, buscamos un lugar cercano para cenar. Recalamos en un barcito que de afuera siempre me había parecido muy bonito pero que nunca había tenido la oportunidad de ver qué onda. Se trata de Calixta, sobre Ituzaingo, frente a la plaza Mitre, a metros de la Catedral de San Isidro.

Llegamos, serían las 20:05… pedimos la carta, vemos que era escueta. Algunos tragos, cervezas, sandwiches y picadas, postres. Y bueno, “ya estamos acá” fue el pensamiento dominante. Y aparte llovía como si estuvieran cayendo tiranosaurios de punta. Pedimos la “picada mixta”, que era muy rica, a decir verdad. Un par de Warsteiner para acompañar la cena y la charla mientras nos preparábamos mentalmente para el recital.

Al pedir el postre, llegó la sopresa. Le pedimos la carta al mozo y nos da otro menú, con tapita, monono, y con varios items, como “carnes”, etc.
¿Qué diablos pasó?

Nota mental: la próxima vez, concurriremos cinco minutos más tarde.

Sonic temple

Luego de pasar por The Temple el pasado sábado y ver que, a pesar de reducir su espacio al contar ahora con un “salón VIP” (¡y encima en mi lugar favorito del bar! ¡Damn it!), había espacio de sobra (¡y en una fresca noche de sábado!), uno puede terminar pensando que esta anécdota forma parte de una conspiración a gran escala.

Apostillas de hoy

– Sólo a nosotros se nos ocurre ir a estudiar al Coffe Store de Olivos en vísperas de un discurso presidencial.

– Llama la atención los bocinazos protestones que se escuchaban ANTES del discurso de la presidenta, como diciendo “No sé que va a decir, pero por las dudas igual me quejo”.

– Es ciertamente curioso leer un apunte de un autor exageradamente peronista justo en el momento en que están transmitiendo el mensaje de Cristina por cadena nacional.

– Por cierto, me llama la atención que en dicho texto, en la parte donde se nombra a los intelectuales del peronismo no se lo nombre -a pesar de que aparece en la bibliografía consultada del autor- ni se haga referencia a Arturo Jauretche.

– ¿No es un poco exagerado y como no tiene nada que ver mezclar los bombardeos del ´55 con el conflicto campo-gobierno?

– ¿Es realmente necesaria la movilización a Plaza de Mayo?

Escala de sabor obligada

Si andan por Martínez, no dejen de ir a Glück, un barcito que está al 400 de la calle Alvear.
Pídanse un rico café, que debe ser uno de los mejores de la zona. Y también, el exquisito cheese cake de dulce de leche. Es espectacular, sabrosísimo, es un polvo, un orgasmo de sabor, una tromba de dulcedelechor recorriendo el sistema digestivo, una incitación a la gula, un show de sabor… Y además, es rico.

Doble review

Esta es una crítica gastronómica dual realizada junto a Mary del blog “Buenos Aires Foodies“. En esta ocasión, de la sección de cafeterías de la cadena Freddo.

  • Review de Mariano Polinesi:

Últimamente, la cadena de heladerías Freddo ha estado experimentando una merma en su calidad. Sigue siendo buen helado, pero creo que sus precios no van de acuerdo con dicha calidad, especialmente si comparamos con las otras cadenas de “heladerías Premium”. De todas formas, en esta ocasión queríamos probar la parte de cafetería y allí fuimos.

El local elegido para este review fue el que está ubicado en Av. Del Libertador 14009 en Martínez. ¿El resultado de la visita? Más que satisfactorio. Las víctimas del testeo fueron sendos “cortados” acompañados por unas cookies por un lado y por un muffin por mi parte. El café resultó muy exquisito, al igual que el comentado muffin. Los precios no son particularmente baratos, pero a diferencia de su contraparte “heladística”, en esta ocasión están justificados por la calidad. Súmese a ello tazas bien presentadas (incluyendo bochitas de helado de café), buena atención y una EXQUISITA cheese cake con frambuesa, y tenemos como resultado un lugar que vale la pena visitar.

¿Alguna contra? Sí. Cuando fuimos, era una fría tarde de lunes y la puerta permanecía abierta. Además, entre los paneles de vidrio del local hay varias rendijas que dejaban entrar más frío del exterior. Así que si van en invierno, se recomienda llevar abrigo.

  • Review de María Carrá:

El casamiento entre “heladería” y “confitería” es una moda cada vez mas popular en Bs. As. Extrañamente uno de los últimos en adoptar esta modalidad fue la primera franquicia de heladerías de Argentina, Heladerías Freddo. Habrán sido los últimos pero no por esto se han quedado atrás. Freddo acierta con esta combinación de la mejor manera.

El café de Freddo tiene un sabor intenso, si dejar de ser suave y con baja acidez en su terminación. Cada taza es servida con una mini bocha de helado de chocolate o café espresso, dándole un toque personal al servicio. Algunas especialidades incluyen el Freddo Capuchino, un batido de café y helado de dulce de leche que se disfruta hasta el ultimo sorbo.

Recientemente la franquicia ha actualizado su estética haciéndola mas sencilla, limpia y moderna. Desde las mesas, hasta su vajilla, el blanco predomina y diferencia a Freddo los demás en su rubro, que apelan a colores calidos y reconfortantes.

Galletas, magdalenas y tortas están a la mano para satisfacer los antojos de los mas exigentes. Aunque su variedad de dulces es muy buena, dejar de ser los mejor que tiene Bs. As. En pastelería. Algunas opciones exclusivas de Freddo que no hay que dejar de probar, son los alfajores helados cubiertos en chocolate, cubanitos rellenos y cuadrados helados.

Un consejo, muchas de sus especialidades no están listadas en el menú, por lo cual recomendamos preguntar por ellas.

Una imagen del interior del local.
El exterior de la sucursal.

Vean la crítica en inglés en Buenos Aires Foodies.

Misterio

Domingo 5 de mayo, plena tarde. En la cancha se está jugando el superclásico River – Boca. Yo circulando por la zona en busca de un bar donde poder leer / estudiar para luego hacia la noche ir a saludar al Campeón de Bragado por su cumpleaños. La idea era buscar algún sitio en donde NO estuvieran dando el partido.
Doy vueltas, camino varias cuadras, veo varios bares y en todos están dando el partido. Voy al Coffee Store de Callao y está cerrado. Pienso en el “Paseo La Plaza“, pero los bares del mencionado lugar están cerrados.
Sigo caminando por las inmediaciones y sólo veo dos opciones: bares atestados de gente presenciando el partido o bares cerrados.
Al final, consigo como última opción el McCaffee de la afamada empresa de los arcos dorados.

Mas tarde, comentaría este hecho en el cumpleaños. Ahí salta Mukenio, vecino de la zona y dice:
“Pero cómo, si yo quería ir a ver el partido y di varias vueltas porque en ninguno lo estaban dando”.

Y después hay gente que no cree en universos paralelos…