¡Viva Festipez!

Ya desde hace tiempo que Pez viene organizando estos festivales, donde ofician ellos como cierre de los mismos, y en donde también presentan dos o tres bandas con las que comparten ciertos criterios de amistad y/o musicales.
En esta ocasión, el lugar elegido fue Groove, un lugar relativamente nuevo y bien ubicado (Santa Fé, a dos cuadras de Plaza Italia), donde antes funcionaba un boliche de cumbia (al menos el dueño no salió a decir “le ganamos un espacio a la bailanta”, como Chabán al inaugurar el tristemente célebre Cromañón).

La jornada empezaba bastante temprano, por lo que no llegué a ver ni a Perrodiablo ni a La Patrulla Espacial.
Al ingresar, hacía pocos minutos que Fútbol había comenzado su set. Esta banda es un power trío de formato atípico. En vez del clásico guitarra-batería-bajo, tenemos en su lugar el tándem guitarra-batería-violín. Esto no implica necesariamente sutileza, ya que la banda suena bastante contundente, con el violín marcando la base, y en otras pasando al frente. Tocaron unos 45 minutos, con temas como Eh, gaucho Beto “mataporgusto”.

A las 21:35, apenas quince minutos después de la hora pautada, Pez salió al ruedo. Abrieron con Último acto y durante la hora con cuartenta del show, mantuvieron un show enérgico que pasó por todos los climas. Desde lo más punk con El fútbol por lo menos les enciende el alma, hasta lo más progresivo, con temas como Y cuando ya no quede ni un hombre en este lugar.
También hubo espacio para temas como Cabeza de departamento, Soñar soñar y una larga zapada jazzera, además de canciones de Volviendo a las cavernas, su último disco, como “El motivo”. Fue un show prácticamente al palo, con poco “stand up” minimalesco y muchas canciones al hilo. Ya sobre la hora de finalización, Haciendo real el sueño imposible elevó el pogómetro a sus más altos niveles. Este tema también incluyó una larga zapada sin Minimal, donde Pepo, Franco y Fósforo se explayaron a sus anchas. Ya cerrando, engancharon Los orfebres, luego Introducción declaración adivinanza (“Malambo” para los gomías) y la fuerza de Fuerza, valga la redundancia. Dos temitas más, y el público, agradecido.

Muy buen show. Muchos temas, mucha energía. Es bueno ver a Pez y hacía bastante que no lo hacía.

Frak yourself

Con Mi Esposa tenemos la particular costumbre de que de vez en cuando nos enganchamos con alguna serie (nueva o vieja) y la miramos compulsivamente. Ya pasó antes con House (cuando estuvimos revisitando temporadas viejas) o con Carnivàle, para dar dos ejemplos.
Ahora estamos a full con Battlestar Galactica, la versión de 2004.

Para aquel que vive en otra colonia planetaria, les comento un poco de qué va la serie. Los humanos están repartidos en doce planetas a años luz de aqui. Ellos crearon a los cylons, una raza de androides diseñados para obecerlos, dotados de una avanzada inteligencia artificial. Obviamente, cuando estos seres poseen una avanzada inteligencia pasa lo que tiene que pasar: se rebelan. Hubo una guerra, hubo un armisticio y los cylons se fueron a vivir a otro sistema planetario.
La serie arranca aproximadamente medio siglo después de dichos sucesos, cuando de repente los cylons deciden volver a atacar, destruyendo gran parte de las colonias humanas y sus sistemas de defensa. Battlestar Galactica era una de las principales naves de combate, la cual estaba a punto de ser convertida en museo y, por ello, desconectada de la red. Luego del ataque, lidera una flota de naves en busqueda de un destino marcado por los libros: una decimotercera colonia llamada Tierra.

Ya estamos empezando la cuarta y última temporada.
Una de las cosas particulares que tiene la serie es el uso de las puteadas. Al ser un canal que no es HBO o Showtime, deben tener cuidado con la censura.
¿Qué hicieron entonces? Inventaron su propia puteada.
La palabra es “FRAK”. La misma, como ven, suena muy parecido al “Fuck” y la reemplaza en todas sus acepciones. Tiene onda eso de usar algo así en lugar de siempre recurrir al “Damn”.
Es como en “Firefly” (gloriosa serie de ciencia ficción de la que hablaré un día) en donde puteaban en chino.

La cosa, además, es que ahora, en esas ocasiones en que uno putea, en vez de “Fuck!”, me sale “Frak!”…

Ejemplos

Sigue levantando polvareda la discusión sobre el spot de las olimpíadas, donde se muestra a un deportista argentino corriendo para entrenar, sobre diversos escenarios de las Islas Malvinas. El mismo ha suscitado varias opiniones, a favor y en contra, y obviamente, los medios también se prendieron a la movida.

La Nación, diario opositor, se hizo eco también, llegando a citar las opiniones de los medios ingleses en torno al polémico aviso. Aunque, de repente, se les fue “un poco” la mano…

O sea, “The Sun“… ¿The Sun?
Estamos hablando de un diario ultra sennsacionalista (con mirarlo dos segundos cualquiera se da cuenta) que hace quedar a Crónica y hasta incluso al desaparecido Libre, como los adalides del periodismo serio…