Mi error

Las páginas web nos tienen acostumbrados a diversos mensajes de error cuando algo no anda bien. No estamos hablando aquí del típico caso del “Error 404” que suele pasar al querer ingresar a una subpágina que no existe.
En este caso hablamos de errores del mismo servidor, esos que detestamos y hemos aprendido a odiar. Suelen ser páginas standard, aunque a veces algunas se salen de la norma.
Un lindo ejemplo es esta súper cute página de error de la gente de Foursquare:

¡Es muy monono el Mayor llorando!
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¡Volvieron los memes!

Y como parte de la campaña “Y qué tal si se pusieran de onda nuevamente los blogs” propulsada por Un Montón De Huesos Inc., encontré un viejo meme en un viejo post de un viejo blog y, bueno… vamos a darle algo de bolilla.

¿La consigna?
A.garrar el libro más cercano.
B.uscar la página 161.
C.itar la 5ta frase en el blog.
D.elegar la tarea a otros 5 blog

Además de su estilo de vida hecho de mucho alcohol, tabaco y peleas, Wayne se mostró típicamente macho respecto de la pérdida de pelo: se dignó a usar un bisoñé en cada película desde “La venganza del bergantín” (1948).

¿Libro? “Sólo para cinéfilos”, editado por Richard T. Kelly (más info sobre el libro próximamente en este blog).
Queda delegado a quien lo quiera…

Extraños en la noche

Devolvé la bolsa, ¡Devolvé!
Devolvé la bolsa, ¡Devolvé!
Devolvele a Huguito su generosidad.
Bersuit Vergarabat

Lo ví el otro día por la noche y me llamó la atención.
Cuando llegué a casa Mi Esposa estaba bañándose, o hablando por teléfono (no recuerdo) y pasó y olvidé comentárselo. Hoy, viendo unas filmaciones de un operativo, mi memoria recuperó el sector perdido y me acordé nuevamente del hecho curioso.

Se trató de algo que me llamó poderosamente la atención. Yo había sacado a pasear a Helena (nuestra pichicha), y estaba por cruzar el paso peatonal que atraviesa la vía en la calle que cruza la vía. Por la calle, veo que un chico con una moto de delivery detiene su marcha. Nada raro, probablemente iría a dejar pizza, empanadas, pollo o lo que sea (la cantidad de comidas que se entrega por delivery ha aumentado mucho en estos últimos años).
Cruzo el laberinto de un lado, paso las vías, paso por el otro laberinto. Comienzo a andar por la parte de pasto que recorre la vía pegada a la calle paralela a la vía, lugar que suelo denominar como “Vuelta del Perro”.
Mientras Helena buscaba un lugar para hacer lo que Stephen King llama the poop dance, miro al costado. Veo al muchacho anteriormente nombrado caminando al borde de la vía pero por adentro. Por los pastizales que están ahí a dos metros de los rieles.
Mira, agarra una bolsa tipo supermercado, y se vuelve. La coloca en la parte de atrás de la moto, y parte raudo a otro destino.

Parece que, por lo visto, más que delivery, hacía recievery.