La verdad de Caperucita

Este es un post con una curiosidad digna del blog de Mukenio. Se trata de los orígenes del cuento de Caperucita Roja.

Todos sabemos que muchos de los cuentos infantiles con los que crecimos tienen su origen en historias y relatos populares, los cuales fueron “suavizados” por autores como los hermanos Grimm, para que se convirtieran en lo que son hoy en día.

En este caso, tenemos la historia de la diligente niña vestida de rojo que va a llevar víveres a su querida abuela y tiene ciertas complicaciones debido al estado famélico de cierto lobo. También conocemos el final feliz de la historia.

La historia popular es diferente. Aquí no está la parte de los consejos de la madre (tipo “cuidate, querete”, como cuando la madre le dice que no se distraiga en el camino, etc.). A Caperucita le ofrecen vino, e incurre involuntariamente en el canibalismo. Además se desnuda y el cuento termina abruptamente con nuestra protagonista siendo digerida por el lobo. Y, como broche de oro, en ningún momento se habla de una caperuza roja…

Aquí les va la historia.

Versión oral de los campesinos franceses
Extraída de la obra de Paul Delarue y Marie Louise Tenèze, Le conte populaire français (1976) e incluida en La gran matanza de gatos y otros episodios de la historia de la cultura francesa, de Robert Darnton.

Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adónde se dirigía.
– A la casa de mi abuela- le contestó.
– ¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?
– El camino de las agujas.
El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa. Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.
La niña tocó a la puerta.
– Entra, hijita.
– ¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
– Come tu también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; y mientras lo hacía, un gatito dijo:
– ¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!
Después el lobo le dijo:
– Desvístete y métete en la cama conmigo.
– ¿Dónde pongo mi delantal?
– Tíralo al fuego; nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo le contestaba:
– Tírala al fuego; nunca más la necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
– Abuela, ¿por qué estás tan peluda?
– Para calentarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
– Para poder cargar mejor la leña, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
– Para rascarme mejor, hijita.
– Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
– Para comerte mejor, hijita.
Y el lobo se la comió.

PD: Esto tal vez no tenga nada que ver por nada, pero repentimente me acabo de acordar de la versión de Leo Masliah de “Devórame otra vez”…

Todo es humo

Sigue el humo en la ciudad y alrededores, y UMDh estuvo allí (al menos en un sector de los alrededores) para seguir testimoniándolo. Hoy es aún mas denso que ayer.
Miren esta galería de imágenes que anduve sacando en mi itinerario hacia el trabajo.

Esta imagen de arriba es desde la ventana de mi depto., hacia la derecha. Es la misma imagen que aparecía en esta foto, pero obviamente, con mucho menos sol.

Más fotos al extender el artículo.

Hacia el otro lado… ¡Con suerte se ve la panadería!


Foto desde Maipú y Centenario, donde está el cruce peatonal para pasar la vía. Después de cruzar, pareciera que nos espera la nada.


Desde la terraza del trabajo, mirando hacia el lado de Acassuso. Bueno, “mirando” es una forma de decir.


Y hacia el otro lado, la situación no es precisamente ventajosa…


Y encima yo intentando salir de un resfrío, esta situación no ayuda particularmente.

El campo, los medios y la mar en coche

Hace poco salió un informe de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA a raíz del reciente enfrentamiento entre el campo y el gobierno. Dicho informe fue levantado por el medio oficialmente opositor por excelencia “Noticias” (¿se acuerdan cuando era un medio más objetivo?), diciendo que el informe “refleja el sentimiento brutal del oficialismo sobre los medios”. El informe está bastante bueno, y hasta se podría decir, desde el punto de vista del mismo, lo contrario de lo que dice el medio de Fontevecchia, que refleja el sentimiento brutal de algunos medios sobre el gobierno.
Da para leerlo, más allá de algunas loas exageradas al medio oficialmente oficialista por excelencia, Página/12.

Es largo, pero tómense su tiempo, que vale la pena leer una opinión diferenciada de la mayoría. Aparte constituye un aporte interesante sobre los análisis acerca de cómo los medios también construyen sentido, sean opositores u oficialistas.

El informe está acá.