You know what I mean…

Albricias!
Vinieron hace dos años y fue una fiesta. Aquel día (noche, en realidad) me fui de Niceto con “una sonrisa así”, después de haber pasado un rato más que agradable.
Ahora, aparte de estar en el cada vez más sponsoreado Pepsi Music, se presentan por sí solos en La Trastienda el 24 de septiembre.
Se trata de Amparanoia, el proyecto de Amparo Sanchez, quien anda yirando en su gira despedida, intitulada como su último disco, “Seguiré caminando”.

Habrá que ir, nomás…

Edición y después…

Estuve editando un video con el Sony Vegas, consistente en un slide show de fotos, con la música del tema de Lerner “Volver a empezar” acompañando el mismo.

Dos conclusiones, una de cal y la otra de arena:

– La idea es que las transciciones entre foto y foto se aproximen a la cadencia de la foto, o al menos, haya un cambio en la parte fuerte del compás. Lo curioso es que es difícil hacer un criterio sobre si se hace en la parte fuerte de la música o de la voz. Muchas veces no coinciden, lo que puede querer decir que el tema tiene arreglos más interesantes de lo que uno puede sospechar a primera vista.

– Escuchar el mismo tema unas 15 veces por día durante dos o tres días seguidos, es perjudicial para la salud. Y hasta riesgoso para la salud de Lerner.

(Encima después la canción queda dando vueltas en la cabeza como pegamento).

Del 63

En mi oficina hay un par de compañeros que son de prestarle atención a los números de la lotería, se juegan un billetito de vez en cuando y hasta es posible que cuando le decís un número al azar, ponele “715”, sean capaces de responderte con frases onírico-lúdicas como “Sí, la científica incongruente“.
Hoy, 19 de agosto, como muchos saben (y aquellos que no pero están leyendo este blog, se van a enterar dentro de un par de palabras) es el cumpleaños de Sandro. En el día de hoy cumple 63 pirulos.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Pues que en la oficina decidieron jugarse al número 63. Un pesito o dos cada uno, para jugar a la provincial y a la nacional. Me prendí con una reluciente moneda y listo, me desentendí del tema.

¿Que pasó luego? Pues que, precisamente, el número favorecido en una de ellas (ni idea de cuál) fue, justamente, el 63. Me embolsé unos 35 pesos, que no es gran cosa, pero teniendo en cuenta que debe ser mas o menos la segunda o tercera vez que me prendo en la lotería, habla de tener un tarro así de grande.