Adiós General

A lo largo de los 8 años y medio que lleva este blog online, hemos escrito varios artículos en homenaje a gente reconocida y querida que ha fallecido.
El dilema es… ¿qué escribir cuando el que parte es una persona no grata? ¿Vale la pena gastar tinta o, en este caso, teclado y energía eléctrica en dedicarle unas líneas?
Todo esto viene a colación del reciente fallecimiento del dictador y ex presidente de facto Videla, quien murió en prisión y no indultado como en algún momento todos pensamos que lamentablemente iba a quedar.

Gran asesino de la historia de nuestro país, condujo sus destinos en los primeros años del gobierno de facto que tomó el poder en marzo del 76. Durante su conducción se produjeron gran cantidad de secuestros y desapariciones masivas, vuelos de la muerte, torturas, censura, robo de bebés y muchas cosas más de semejante calaña.
Algunos argumentan que había dos líneas en la dictadura, una más dura y otra más blanda, a la cual en teoría pertenecía Videla, y que supuestamente éste no estaba muy al tanto de las atrocidades que cometían sus subordinados. Pobrecitos, me hace acordar a algunas de las líneas del negacionismo del Holocausto, que afirmaban lo mismo sobre Hitler. Claro, dos pobres pichones con un país (o más de uno en el caso del último) a su disposición y ellos ni enterados de los desmanes que se cometían…

Pero retrocediendo al nudo de la cuestión, alguna vez leí que no estaba tan mal sentir alegría por la muerte de un hijo de puta, ya que uno también siente pena cuando muere alguien admirado y que hizo cosas destacables en su campo.
Tal vez en cierto punto tiene razón, pero… ¿hay alegría completa?

Por un lado, falleció en la cárcel, sitio del que nunca debería haber salido. Y esa es la cuestión. Luego de los juicios durante el alfonsinismo, gracias a los cuales fue condenado, salió en libertad durante el menemato. Cuando volvió a prisión, fue un acto de cierta justicia. Aunque la verdadera justicia hubiera sido que pase en prisión todo el tiempo que le correspondía, sin esos añitos que estuvo caminando por la calle (“Videla puede caminar a tu lado / aunque te hagas el disimulado” cantaban Todos Tus Muertos a mediados de los ’90).

Ojalá que el karma sea justo. Si hay infierno, que sea el peor círculo de todos. Si hay reencarnación, que vuelva en forma de algún bicho (no una cucaracha, porque éstas viven mucho).

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