El fútbol por lo menos les enciende el alma

¿Equipo chico? ¡De acá! diría Alberto Olmedo, de haber nacido en Villa Crespo.

Reconozco que no soy la persona más futbolera del país. Sin embargo, uno tiene su corazoncito que apunta a una dirección, hacia un estadio y/o tablón. En mi caso, como ya lo he comentado más de una vez, está ubicado en la calle Humboldt de Capital Federal, más precisamente en la cancha de Atlanta.

Y el ser de Atlanta es motivo de celebración en estos días, ya que el “equipo chico” ha vuelto a los terrenos del Nacional B, coronándose campeón en una de las mejores campañas de los últimos años. Pocos casos deben haber en el fútbol local de un equipo que se consagra a cuatro fechas de finalizar el campeonato.

Y mas allá de que no soy de ir seguido a la cancha, tengo buenos recuerdos de partidos pasados, siempre en compañía de mi viejo y de mi primo (los hinchas bohemios más fieles que conozco).

Valga como ejemplo otro gran campeonato, allá por principios el año ’82. Atlanta estaba en otro gran campeonato, a punto de coronarse campeón. Jugaban a la noche y salimos del partido muertos de hambre. Terminamos en un restaurante cercano donde un mozo nos sopló que los jugadores irían a comer allí luego de ducharse. Una gran mesa central estaba dispuesta para ellos. Colocamos un banderín en un vaso a manera de homenaje. Cuando llegaron los jugadores pasaban y muchos acariciaban y besaban la banderita. Uno de ellos, incluso, firmó un autógrafo para un servidor.

O, en un camping en Colonia, luego de todo un fin de semana santa, ya a punto de tomar el Buquebús, cuando un “amigo de campamento” me comentó que era de Atlanta. Y es que en los equipos no tan masivos, suceden esas cosas, de encontrarse con otro hincha, y sentirlo más cercano. No es como Boca o River, que los encontrás por montones.

Otro campeonato fantástico fue por 1996. Ganamos el clausura, con un equipo y un técnico de puta madre. Al final del partido, mezclados entre la hinchada, con mi primo dimos la vuelta olímpica con los jugadores. Después jugamos la final con Dock Sud, ganadores del apertura. Ellos fueron locales en la cancha de Racing, y luego nosotros en la de Ferro. Ganamos.

Y hablando de cancha, hay un partido de locales donde se largó una lluvia torrencial, y terminamos “mirando” el partido debajo de los tablones de la popular.

En fin, sobre este supuesto equipo “chico” hay mucho para decir.

Pero ¿chico? ¡De acá!

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2 thoughts on “El fútbol por lo menos les enciende el alma

  1. ¡Felicitaciones!Mirá qué flor de demostración de amistad y de cariño que te hago… Ya quedé escrachado, a San Martín deberé ir de incógnito.

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